Humildad, divino tesoro

HUMILDAD, DIVINO TESORO

Si hay algo fundamental que falta en la mayoría de las personas en nuestros días es la humildad. Esa gran virtud que consiste en aceptar nuestras propias limitaciones y actuar en consecuencia.

La sociedad del ego está formando un ejército de personas prepotentes y altaneras que, dicho de forma coloquial, solo ven la paja en el ojo ajeno pero no la viga en el propio.

La humildad es una virtud en gran medida relacionada con el respeto. Sin la una, no puede existir el otro. Y la carencia de respeto es una de las grandes causas de las alteraciones mentales actuales: baja autoestima, ansiedad y, en los casos más graves, incluso depresión.

Lo que nos lleva a reconocer dos grupos bien diferenciados en nuestra sociedad, diferenciación que se remonta a tiempos inmemoriales. Por un lado, los dominantes, prepotentes, egocéntricos y portadores de la verdad absoluta. Por otro lado, los sumisos, carentes de autoestima, sin posibilidad de réplica. Con total evidencia, esta situación no puede aportar felicidad a la situación actual. Una parte humillada y sometida. La otra, buscando siempre someter a los demás.

Por favor, practiquemos todos la empatía, la asertividad y, sobre todo, la humildad. Porque nadie, nadie, nadie, es mejor que otro, ni por supuesto tiene la verdad absoluta en todo.

Y ello conlleva que, si tienes que hacer una crítica, una bronca, un comentario en contra, se haga siempre en privado, porque, de lo contrario, estarás logrando la humillación y denostación de la otra persona en público. O, en caso contrario, mostrar también las buenas cualidades en público.

Miremos en nuestro interior, hagamos un pequeño ejercicio de introspección, reconozcamos nuestras debilidades y no nos centremos en acrecentar las de los demás.

Seamos humildes, respetémonos los unos a los otros, y conseguiremos un pasito más hacia ese mundo mejor que todos soñamos.

Namasté

About Ana Centellas

Soy Ana profesional de los números,apasionada del mundo de la letras,iniciando mi aventura literaria, aprendiendo un poquito más cada día y compartiendo mi sueño con una familia genial.

28 comentarios en “Humildad, divino tesoro

  1. También habría que prestar atención a la gente que lo es en exceso, que se compara con cumbres demasiado altas y se siente inferior por ello. “La humildad es una virtud, la timidez una enfermedad”, no sé quién lo dijo, pero me liberó del fantasma de una autoexigencia desmedida que me impedía escribir, justamente por humildad. La falsa humildad es un veneno jodido de combatir, que en ocasiones es más pedante que la propia falta de humildad. Así que la clave es no compararse jamás con los demás, siempre hacerlo con uno mismo. “Soy mejor que ese que vivía en mi espejo ayer por la noche”, esa es mi filosofía. 😉 Siempre me despiertas una desgarradoras ganas de comentar. 😊 Eres maravillosa, Ana. 😁

    • Jajajaja, es que me gusta generar polémica últimamente. Pienso que de lo que hablas no es humildad. En realidad, no sabría cómo definirlo, pero no es humildad. Ya me vas a dejar pensando… Humildad es no considerarse mejor que nadie, porque nadie lo es, saber empatizar con los demás, ponerse en su piel antes de criticar, cosa que, por otra parte, no se debería hacer, pero bueno, esa es otra historia… Ni criticar ni juzgar… No se trata de compararse con nadie, sino de comprender que todos somos iguales. Y de maravillosa nada, a veces parezco la Mujer Maravilla cuando lidio con los dos enanos, pero nada más. Yo siempre digo que soy Hulka, porque no sé de dónde saco las fuerzas, jajajajaja, cualquier día me veis verde.
      Me encanta despertarte esas desgarradoras ganas de comentar, y me encanta que lo hagas. Un besazo.

  2. No puedo estar más de acuerdo con tus palabras Ana. Creo que para construir o lograr un mundo mejor debemos empezar por nosotros mismos y mirar hacia los demás poniéndonos en su piel. Mi padre me dejó una gran enseñanza: lo que no es bueno para ti no lo quieras para los demás. Aprendamos a ser humildes y desprendernos de prepotencias y sumisiones. Besazos guapísima. ¡Buenísima tu reflexión!

  3. Magnifíco alegato, Ana. Humildad ojalá. Pero respeto como mínimo.
    Cualquier comentario debe hacerse desde el respeto, tanto en privado como en público.

    Yo comento cuando un escrito me ha gustado y porqué, y también si veo puntos a mejorar. Siempre desde el respeto por la creación ajena, que es fundamental en una red de creadores como es el mundo blog.

    Desde el otro lado también debemos por una parte aprender a hablar bien de nosotros mismos (que no siempre es prepotencia) y por la otra aprender a aceptar las críticas.

    • Considero que la humildad es la base para el respeto. Imagino que ya sabes que este escrito iba en cierta medida personalizado, pero voy a hablarte al margen de ello.
      Creo (ojo, creo) que soy capaz de encajar bastante bien las críticas, siempre y cuando estas sean constructivas. Como bien ha comentado un compañero, no es lo mismo enriquecer con tus aportaciones que desmejorar haciendo una crítica constante.
      He sufrido acoso laboral durante años, sé bien de lo que hablo, créeme. Aún estoy aprendiendo a valorarme, imagínate las consecuencias que puede llegar a tener el ego de una persona. Menos soberbia y más humildad. Por favor.
      Un besazo.

    • Jajajajaja, no es ningún acertijo, Peris. Sí, creo ser una persona buena, generosa y humilde, aunque el que esté libre de pecado que tire la primera piedra… Ya adivinaste por qué me gusta febrero, algo malo debió ocurrir en este mes para que no me guste, digamos que este puñetero mes se llevó a la persona más importante del mundo, la que me dio la vida. ¡Hala! ya me has hecho contarlo y me pongo tontorrona. Besos enormes.

      • LO SIENTO MUCHO ANA, LO QUE CREO QUE DEBERÍAS HACER ES NO OLVIDADLA NUNCA CON TODO LO BUENO Y TODO LO MALO Y PIENSA EN TODO LO BUENO QUE TE ENSEÑO, APLICASE LO A TUS OKUPAS.

      • Eso hago, Peris. Olvidar nunca se olvida, en el corazón siempre. Por eso te dije que febrero era un mes contradictorio para mí, porque se llevó a una persona muy importante en mi vida y me trajo a otra. Digamos que lo odio del 1 al 14 y lo quiero del 15 al 28, hala. Besazos.

  4. Una estupenda reflexión Ana. Quizás la vacuna contra la soberbia esté en valorar el esfuerzo y la generosidad ajena, en no rebuscar defectos y en escoger la manera de enriquecer aportando en lugar de empobrecer realizando una crítica constante, nada ni nadie es perfecto. Un beso.

  5. MUY BUENA REFLEXIÓN VIVIMOS TAN ACELERADAMENTE QUE SE TOMA CON LIVIANDAD COSAS QUE DESPUÉS ANALIZADAS, TE DAS CUENTA QUE HABER CONTESTADO LA AGRESIÓN POR SUERTE O POR FORMA DE SER, EVITO LAS AGRESIONES VERBALES,

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