Heridas del alma

 

 

 

 

Sangra mi piel por tus heridas,

sangra mi corazón acelerando el latido,

sangra mi alma por aliviar el dolor que en tu alma adivina.

Como daga afilada

llevo en mi pecho clavado el reflejo de tu mirada.

Estilete sangrante desgarrando la carne,

perforando las entrañas,

devorando por dentro hasta horadar el alma.

Brecha por donde circula el dolor del que tu mirada me habla,

cicatrices que no se cerraron con el tiempo,

vacío,

tristeza,

melancólica nostalgia.

Desolada por la hueca oscuridad que percibo

mi pensamiento hacia ti vuela y te abraza,

deseos del corazón de ser el antídoto,

consuelo y bálsamo para tus cicatrices.

Atrapada en tu misterio

intenta mi alma descifrar el enigma que en tu interior habita,

¿Hacia dónde diriges el pensamiento

cuando al vacío interrogas fijando tu mirada en la nada?

¿Cuál es la causa y el motivo

de la profunda tristeza que esconde tu mirada ausente?

Me sobrecoge adentrarme en tus pupilas exentas brillo,

de calor de vida.

Me estremece palpar tu dolor,

se duele mi alma al adentrarse en tus heridas

y ser testigo del frío que en tus cuencas halla.

¿Qué perdiste, amor, en el naufragio?

Valioso tesoro se hundió con el navío.

Te sumerges y buceas una y otra vez con desespero

en el profundo abismo en el que eres náufrago.

Con saña excavas entre las montañas de arena

en las que tus recuerdos permanecen sepultados.

Perforas las horas en un grito de angustioso silencio,

mutismo envuelven tus atardeceres,

afónica melodía confundida en las garras del no-tiempo.

Heridas invisibles que los ojos del alma captan

melancolía y nostalgia que tu ausente mirada delata,

que a la noche respuestas suplica,

que con desgarro grita desde las profundidades,

que clama auxilio desde las entrañas.

En algún lugar de todos los tiempos vividos,

perdida, espera el alma ser rescatada del olvido.

En el misterio de tu mirada contigo navego

y sangro con tu misma sangre

y me duelo en un mismo dolor,

y grito al Universo y le imploro que te libere de tu carga,

que del sueño despiertes,

que abras las puertas de tu corazón al amor

y fluyas con tus sentimientos y emociones sin miedos.

Amor deposito en las aguas de tu océano,

Amor que sea bálsamo y antídoto,

Amor que te libere de la amnesia

y consigas leer en la memoria de tu alma lo que está escrito.

Amor del alma

que paciente aguarda el despertar de tu alma dormida

y puedas ver al final la luz de la que tus noches te privan.

 

 

@Marina Collado

 

 

 

2 comentarios en «Heridas del alma»

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