EL PODER DE LAS LETRAS,  PROSA POÉTICA

Hay días, esos días

 

 

 

 

 

 

 

Hay días, algunos días, en que los amaneceres no despiertan, atascadas las madrugadas se quedan apresando en sus alas las horas al alba y el sol no recibe la señal que le desperece del sueño en que se halla. Hay días en los que las horas enloquecen, el reloj se ralentiza y las saetas se niegan a avanzar.

Hay días marcados por la agónica afonía de una voz que quiere gritar sin conseguir pasar de la garganta en la que queda estrangulado el sonido por la asfixia de las no-palabras que quedaron por pronunciar.

Hay días que se convierten en oscuras noches sin final. Hay días en que las prisas se aceleran y buscan la forma de llegar directamente al final. Hay días, algunos días en que los propósitos no se alcanzan en que se pierde la esperanza y vencida queda la luz por la oscuridad.

Hay días agotadores en los que los soles se van de fiesta y dejan un cielo despoblado de alegrías, con eclipses y nostalgias, con demonios sueltos y fantasmas que de ti se mofan y te atormentan, que se ríen a carcajadas y te bloquean la salida, que con tus sentimientos y emociones juegan y te sumerges en una más profunda oscuridad.

Hay días, esos días que no tienen principio ni final, que aletargados se mantienen como sin querer reaccionar a la señal que les envías advirtiendo que necesitas ya despertar.

Hay días tan terriblemente pesados en los que las dudas se acrecientan y te desbordan, y pierdes la serenidad, que toman la forma que les conviene y en infiernos esos días se convierten, días que emergen de las sombras de las noches de luna llena en que las bestias andan sueltas y persisten en no regresar al lugar del que provienen.

Hay días, esos días que presientes y adivinas que será un día muy duro de sobrellevar. Hay días en que invocas a los dioses y te conviertes en el más ferviente de los creyentes esperando que escuchen tus ruegos y un milagro se produzca y termine la eternidad.

Hay días que más que días parecen años y aún creyendo que nada permanece eternamente, que todo empieza y todo acaba y te dices mentalmente: «esto también pasará», no te resulta suficiente para convencerte de ese aciago día poder salvar.

 

@Marina Collado    

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