«Desapacible frío, escucha: No consigues helar la fiebre que en mi habita, puedes entristecer mis mañanas, mis tardes, mis noches, hasta mis días, pero recuerda: La calidez de las letras conforta el alma, y cuando al mirar por la ventana, imagino un radiante sol que da calor a mi estancia, entonces mi sangre circula libre, calentando al corazón, que en sentimientos bulle.»

©Adelina GN