Grietas en la carretera

Sólo

era una sombra.

Sólo,

su reflejo.

Su cabeza

era un arbusto

y su cuerpo…

Un haz de luz

reflejaba

Su contorno…

La mano

escondida

Tras la otra…

Señal de

Bienvenida

Mentira

Con tijeras

corta

Planos

líneas rectas

de adoquín

y asfalto

Ssshhh…

Quédate ahí

que tengo miedo.

Que yo…

Me quedo aquí.

Temo

que al no mirarnos,

desaparezcas…

Temo

que al no mirarnos…

¡Detrás de ti!

 

 

El grito

Un día -no recuerdo bien-, maniatada me encontré. No sabía ni por quiénes ni porqué. Solté una lanza en mi favor. Quise avisarles del error que cometían, nada más.

Algo gritó desde lo más hondo de sí. Gemían voces, de dolor invisible.

Volaron cientos a cumplir, deseos de maldad.

Crearon una paloma blanca de negrura llena en su interior, símbolo de su humanidad.

Tan solo quedó lo que llaman esperanza, lo único que a mí me dá valor para persistir en el intento de salvarlos de esta cárcel.

Así, pude elegir mi nombre. Así me llamé LIBERTAD.

Píldora

Una lengua de hielo

recorriendo

tu espina

dorsal.

Una explosión de calor,

ardiendo,

en tu pecho.

Tu estómago

agarrotado.

Tu cabeza

no es cabeza,

es un nudo de oraciones.

Con esto quiero decir que no se debe confundir un ataque de ansiedad con un ataque de pasión (sea cual sea esta pasión).

M. L. F.

 

A %d blogueros les gusta esto: