RELATOS

Femme Fatale (2DA PARTE)

Desde esa mañana, Ana se sentó cada noche a leer acerca de Naya, de Sayuri, Matahari, Bovary, Karenina y más.

La mañana del domingo, se despertó, preparó un café y volvió a meterse a la cama pretendiendo que sus sábanas eran otras, que sus paredes y su propia habitación eran otras; incluso cambió el olor de su casa por una nube de sándalo y vainilla que la transportó a otra vida. Una vida que aún no le pertenecía, pero que pronto se adueñaría de ella pues, sin importar si es una sofisticada geisha, o una espía india o incluso una grave estrella de cine: Todas ellas conseguían ir por la vida consiguiendo lo que querían sin importar las consecuencias.

Se levantó, se bañó y cuando se disponía a vestirse se miró de nuevo en el espejo; mas ahora con otros ojos y nuevas esperanzas. Se miró con los ojos que se mira a sí misma una autentica femme fatale.

A partir de ese día, y ahora llamada Alicia zurcó las noches bañada con un corazón gélido que le permitía ver sólo la oportunidad en cada momento.

 

Alicia congeló su corazón y salió vestida con un vestido color plata que mostraba los rincones aún jóvenes de su cuerpo, el deseo que había aguardado por años y la seguridad que la llevaba, a partir de ahora a comerse del mundo lo que le viene en gana.

Alicia, se dijo a sí misma llenándose de valor.

Entró a un bar buscando a manera de radar un acompañante como ella había determinado desde tiempo atrás. De acabaron los fracasados, los miserables, los romántico y por demás los estúpidos que habían preferido tenerla bajo la suela de su zapato. Hoy, a partir de hoy es ella la que lleva el control.

Con selectivo olfato, encuentra en la persona de un hombre el éxito, el poder, el dinero y la cabeza que lo vuelve loco por ella; a partir de hoy mismo, es Alicia quien tiene el control de sus propios sentimientos y del poder de seducción que tiene entre todos los que la rodean y desean.

-¿En dónde está el corazón que vivía dentro de Ana?

-¡Alicia lo congeló!

Ya no sale sólo cada noche. Vive así las veinticuatro horas, porque es más fácil y seguro para el corazón.

De bar en bar, de beso en beso, y por qué no: de cama en cama; cobrándole a los días como su fueran noches y al corazón como si fuera una moneda que torna la infelicidad en poder.

-Femme Fatale

Le gusta la palabra. Pero más le gusta el resultado de vivir hasta que su belleza le alcance, como toda una Femme Fatale.

 

Viviendo, conquistando, dejando su aroma vainilla fresca por doquiera que va sembrando su nueva vida: en la que no empeña el corazón. En donde jamás nadie volverá a hacerla añicos.

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