Fe errada

 

 

Cuando amanece en la ciudad del horror,

los espectros se guardan de ver el sol

y la luna esconde su sonrisa avergonzada.

cuando amanece, la miseria aparece en derredor

y los pies de los muchachos van aireándose

entre barro y sudor mientras las lentejas

choza a choza van cocinándose en pucheros de lata y al sol.

¿Comerán o no?

Es la ruina del mundo

sin honor, es la muerte en plena desesperación,

es la risa de los políticos y prensa de este mundo de locos

a los que no les importa hacer el mal si es por su bien, que

curiosamente no hacen nada de lo que predican, piden fe,

dan dolor. Eso no pone en los mandamientos de su Dios,

yo, ateo, los he leído. ¿Ellos?

Seguramente no.

Cuando anochece, vuelve la fiesta al salón,

brujas y duendes, espectros y

serpientes bailan a la luz de las estrellas.

Es lo que nos queda a lo ávidos de mollera.

Alejarnos de su sociedad edulcorad. Y vivir.

 

Gustavo García Pradillo

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