Esteban

Esteban

Siempre cenaba un filete a la plancha antes de irse a dormir. Consideraba importante ingerir proteínas todas las noches y reducir al máximo el consumo de grasas; además, las pocas que entraban en su organismo eran quemadas mediante la rigurosa serie de ejercicios de pesas que realizaba cada mañana en el jardín de su casa. Su cuerpo era un templo dedicado a una religión, a cuyo culto se empleaba de manera extrema; y la alimentación era un pilar básico.

Sacó su filete del congelador e hizo un breve inventario de las escasas piezas de carne que le quedaban allí; sin embargo, eso ya no le preocupaba. Se vistió con el delantal y sus botas blancas impermeables y cogió su juego de cuchillos profesionales de carnicería antes de dirigirse, con la sonrisa del hambriento que va a comer dibujada en el rostro, en dirección a los gritos que se filtraban por el marco de la fuerte puerta de madera que daba al trastero.

Aquel día había sido tenso; las ventas habían bajado y su jefe se había puesto especialmente quisquilloso con los números de una operación que acababa de cerrar. Esas cifras no cuadraban, ni cuadrarían nunca, a no ser que le explicara que las pérdidas provenían del nuevo banco de pesas que Esteban disfrutaba en el jardín y que había incluido en su presupuesto. Hasta esa mañana su intención era la de ocultarlo por todos los medios pero eso ya no sería necesario.
Esta vez sería diferente; su jefe lo entendería. Abrió la celda en la que le había encerrado y, tras calmarle a golpes, se le llevó de los pelos a la mesa de despiece con el gesto amable que da la confianza adquirida durante tantos años. Comenzó cortando las piernas, como siempre, pero en seguida comprendió que sería imposible explicarle por encima de aquellos gritos de dolor por qué para él era tan importante cuidar sus músculos.

4 comentarios en “Esteban

  1. ¡Disculpa! Te llamé Antonio en mi comentario, porque me confundí con la ilustración de Halloween para este reto, y pensé que era de A.Velehay. Aclaro, sí, que mi comentario no varía. ¡me gustó la historia!

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