eramos tan valientes

Éramos tan valientes
que nunca dijimos nada,
preferimos que la audacia
de las tabernas
vaciara nuestros sueños,
como se vacían allí los vasos
con una sed infinita,

y si las serpientes salían
de los escondrijos del sueño,
matábamos sus tatuajes a martillazos
para que la piel no quebrara
con los trozos de viento.

Éramos tan valientes
que nunca dijimos nada,
hasta que las flores
se llevaron
la primavera de agua,
entonces crecimos
y nos dejamos los cabellos verdes,

marchábamos rápido
calentando las aceras
y dejando que las huellas
se comieran
las sombras de la madrugada

1 comentario en “eramos tan valientes”

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