¿Quien se esconde tras esa mirada traviesa?
Pregúntate si estas viviendo o si, en realidad, te dejas.
¿Quién pretende seguir en su clandestinidad más soberbia?
Aun oculto, entre malezas, existe un hueco.
Abre la puerta. Inspecciona. Vive. Siente y sueña.
Y después ocúltate de nuevo, si lo deseas.
Reflexiona.
Pero nunca tengas la sensación de que no has existido.

Porque cuando el final llega, las lágrimas que caen, siempre, siempre son de impotencia.
By Míriam Giménez Porcel.