Encapsulando momentos

Entre los árboles la observaba, sin moverse, pendiente de cada uno de sus movimientos, no estaba demasiado acostumbrado a la presencia humana y aunque la curiosidad le llevaba a quedarse quieto y no internarse en la frondosidad del bosque, su estado de alerta estaba presente. 

Él la dejó acercarse, tal vez demasiado, pero ese caminar con calma sin apenas hacer ruido, no le inducia la necesidad de refugiarse. Su rostro reflejaba ternura y en la mano la cámara fotográfica aunque ya con poder recrear su mirada con su presencia era suficiente premio. 

Una explosión de emociones borboteaban  en ella y por un momento temió no poder controlarlas y que tan hermoso ser se alejara.  Se sentó enfrente de él, algunos fotógrafos posiblemente le hubieran dicho que aquello era una temeridad, pero ella estaba tranquila y enajenada; hipnotizada por sus ojos esmeraldas que te exploran las entrañas.

Ninguno de los dos se movió ni realizó ningún gesto, ambos permanecían quietos como si se estuvieran estudiando el uno a otro y así era, al menos ella se imprimaba en cierta manera de las manchas de su piel, de su porte que no envolvía ni producía miedo, de la ausencia de agresividad de su rostro. Una pose serena que no estaba segura de poder encapsularla.

Un abrazo es lo que le apetecía darle y sentarse a su vera tomando su pata sin miedo a sus garras.  Dejar que despertará esa unión que través de los ancestros nos arraiga con la madre tierra.

El bosque en el que habita  lugar donde la vida bulle, la algarabía es una constante y espectáculos como este, no son precisamente una rutina. Las dunas donde se esconde entre la retama, las carreteras que en medio de sus sendas, se ubican y es la muerte muchas veces compañera. Todo eso y más pasaba por su mente mientras decidía si cogía la cámara o simplemente se quedaba ella con ese regalo de vida.

No quería asustarlo y muy despacio fue cogiendo su cámara que a su lado había dejado cuando se sentó en la arena. Él no se movió, sin duda le gustaba su presencia y ella le retrató, pero aún se quedó un rato mirándo-lo  hasta perder su rastro, mientras se giraba sobre si mismo y con la misma serenidad que portaba, se adentraba en la frondosidad del bosque.

Su alegría era sincera, pues además de haber tenido la posibilidad de admirarlo, también había encapsulado ese momento que podría recordar si en algún momento dado, se le olvidaba que la naturaleza nos regala vida y no debemos contribuir los seres humanos a destruirla. Pues aunque muchos no lo entiendan o crean, nos destruimos a nosotros mismos, cuando así actuamos.

Y además en este caso un animal en vías de extinción que gracias a diversos programas medio ambientales se ha ido recuperando y volviendo a habitar ciertas zonas. 

Es tu mirada un océano

en tus ojos la llama

entre tus zarpas caricia

que pierde fronteras

y rompe silencios

 “la vida”

@  Marijose y sus letras

@Teresa Palacios y sus fotografías.

2 comentarios en “Encapsulando momentos”

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