EL PODER DE LAS LETRAS,  RELATOS

En un punto vacío

 

 

 

 

 

 

 

Se mantenía absorta mirando a un punto vacío de entre la nada que la envolvía, sus pensamientos danzaban a un ritmo de acelerado silencio descomponiendo el tiempo en diminutos fragmentos. Calma era el dictado de su corazón, sosiego la palabra que aún faltaba. Su envoltura de vaporosa gasa se iba desprendiendo dejando al descubierto poco a poco la translúcida piel que su cuerpo mostraba. Su respiración se aquietaba y lentamente se introducía en el interior de la gruta de su montaña atraída por una poderosa fuerza magnética que no podía ignorar ni rechazar y hacia adentro se deslizaba mimetizándose con el paisaje que la arrastraba hacia las profundidades de su alma.

Desde un punto de vacío en el que observaba cómo el paisaje se movía y se transformaba cobrando nuevas formas, nuevos tapices de singular colorido, luces encendidas en todas las estancias donde antes la noche permanecía como eterna constante. Sentía que su respiración se agitaba por momentos en el recorrido, quizá fuera la emoción de algún recuerdo que se abría paso hacia la memoria perdida.

Sus ojos se mantenían dormidos en su mirar desde un punto vacío, todo lo percibía a través de los sentidos que le rebelaban nuevas capacidades que desconocía poseía. Fragancias y aromas que con el tacto olía, néctar floral con el olfato libaba, música que el Universo le acercaba con el latir del corazón escuchaba. Su Ser se impregnaba de armonía en aquel lugar sagrado. Pudo contemplar, desde un punto vacío en el que era espectadora, el trayecto de la luz que de su alma fluía y hacia el exterior se propagaba.

Al despertar de su éxtasis solo un vago recuerdo del viaje mantenía y miró a su alrededor buscando el punto de realidad en que se hallaba, comprobó que seguía allí, en la misma posición, en el lugar más alto del montículo, sentada al borde del abismo en el punto medio entre el todo y la nada en el que su alma oscilaba.

 

@Marina Collado Prieto

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