En tu fuego

 

 

 

 

 

Sentí las brasas sobre mi piel, miré en torno a mí y no pude percibir ni atisbar la procedencia del sofocante y seco calor que de mí se apoderaba, creí sentir que el cielo se desplomaba que todos los astros y planetas colisionaban. De fuego me cubría sin que llegar a ver la hoguera pudiera. Incendio invisible declarado por mi cuerpo recorría, fuego en el viento, fuego en la mirada, fuego sin infierno ardiendo desde las entrañas. Un brecha se abrió de súbito ante mi miranda expectante y descendí hacia el mismo núcleo en el que encontré el origen del incendio. Allí mis ojos cautivos quedaron, prendidos en la profundidad  de tu caverna desde donde tus ojos se perdían y tu fuego lanzabas con la mirada. Hipnotizada quedé al momento, paralizada te contemplaba, con fuerza imantada tu mirada reclamaba la mía y sin dudar en tu fuego se fundía. Mirada incendiaria conmocionando mi mundo, despertando el volcán con ardiente lava. Colisionaron nuestros cuerpos cual meteoritos, creando nuevos universos con la misma llama. Mi piel se expresó con estremecido deseo, con mi propio fuego reaccioné despidiendo llamaradas y ambas llamas se alzaron hacia un espacio inmenso. Ambas llamas se volatilizaron desprendiéndose de sus cuerpos, sucumbiendo al momento, envueltos en la pasión de una lujuriosa danza. Explosiva pirotecnia recorría el firmamento, miradas delirantes observaban cómo con las nuestras fluían otras llamaradas. Se mantuvo el espectáculo en una fracción de segundo en que se paralizó el tiempo y se hizo perpetuo. Emprendió un viaje espacial recorriendo desconocidos mundos, no entiende el fuego de fríos y se contagia y se propaga y renacen de las brasas nuevas hogueras, nuevos cosmos, otras dimensiones en que el cuerpo arde y el alma mantiene el calor eterno.

 

 

@Marina Collado

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