Vuelves una y otra vez a mí, cuando la noche cae, cuando cierro los ojos y entro en el más profundo de los sueños, ahí estás esperando el momento oportuno en el que la realidad onírica reaparece como por arte de magia. Escucho tu respiración y te inhalo absorbiendo tu esencia, se apodera de mí una hermosa sensación al saberte de nuevo tan cerca, una estela de tu aroma se queda impresa en cada palmo de mi piel y mis sentidos despiertan al mismo tiempo que escucho tu latir acortando la distancia que la noche del día separa.

Inconfundible eres a pesar de no conocerte, mis manos recorren el espacio del desnudo lecho buscando tu nombre, no te hallo pero sé que existes dentro de mí, instalado por siempre, perviviendo en mis sueños, viviendo la experiencia de un amor que comienza cuando el sol se pone y la luna brilla para mostrarte el camino que te conduce a mi alma donde emocionada espera el encuentro, allí te siento, recuperando los recuerdos de muchos tiempos.

Nunca puedo ver tu rostro, pero te percibo, te intuyo, te presiento y siempre ocurre que vuelves, te acercas y en mis sueños te introduces dándome a conocer la inmensidad que habita en mi interior, un amor infinito que alimenta y nutre mi alma. Un amor que se mantiene vivo cuando amanece y despierto con la certeza de tu existencia y tu esencia se mantiene hasta que el sol se pone y la noche llega propiciando un Amor que se reproduce cuando cierro mis ojos y conmigo te fundes en el sueño.

 

@Marina Collado