En medio de la nada, así se siente mi alma, perdida, náufraga, a la deriva, en medio de la nada sin saber de qué materia está compuesta, si es oscura, diáfana, dulce o amarga.

Ciega mis pupilas la luz interponiéndose en la inmensidad del horizonte. No alcanzan mis ojos a completar su imagen, en medio del desierto de pensamientos, emociones y enigmas sin resolver que se esconden no sé en qué rincón del todo o de la nada.

Posiblemente haya perdido la razón y mi mente elucubra desinhibida de la lógica y la razón que pudiera acompañar la locura elaborada, ¿he perdido la cordura o he recuperado el juicio? debe ser esta inmensidad que asola mi alma en estado de alerta por las respuestas que eterniza la espera y el tormento alarga.

No hay noción del tiempo, ninguna hora marcan las saetas del reloj, el engranaje se detuvo en algún punto del universo. Se evaporan mis recuerdos, solo sé que estoy aquí, perdida o quizá en un reencuentro con el alma que  habita en este agotado cuerpo.

Divaga la mente acelerada, encadenando pensamientos y tejiendo su historia con fino hilo.  No tiene puesto el freno de mano y derrapa en la pendiente sin detener su marcha  y duda ante el precipicio si dejarse vencer por el delirio y continuar en el vacío en medio de la nada.

 

Imagen de la red

A %d blogueros les gusta esto: