En el fuego

 

 

 

 

 

 

 

En el crepitar del fuego quedaron calcinados los recuerdos, capítulos pasados de una historia que obsoleta queda y en la memoria del tiempo pierde su fuerza. Construí una pira en el aire y allí deposité algunas banalidades, sobras y deshechos que de nada sirven ahora, en el fuego arden y se desintegran, se reconstruye la memoria, se purifica el aire.

En el rojo crepitar del crepúsculo cuando la luz del sol va decayendo y el astro rey reclama su descanso, en espectáculo divino queda la mirada prendida atraída  por la mágica transformación que su espectro dejó en el firmamento. Momento de plenitud cuando la piel arde y memoriza, arde en recopilar datos que le dejaron en sus células apasionadas y cálidas caricias.

Rojo, fuego, intenso ardor que despide el día en su último suspiro agasajando al dios Sol. Atardeceres con sabor a remembranza, atardeceres plenos de emociones, enervando instantes al acercarse la noche con redoble de trompetas anunciando sus misterios. Desvelando al no durmiente, abriendo brechas de amor y lágrimas, enjugando llantos en las sábanas plateadas que la diosa Luna presta amablemente, haciendo gala de comprensión con el sentir de quienes a ella se confiesan, para ser consuelo y paño sobre los que depositar sus penas.

En el crepitar del fuego acabaron por quemarse los rencores, murieron abrasados los errores salvándose del fuego los recuerdos que se negaron a perecer. A fuego quedaron grabados los más bellos momentos, recuerdos que no prescribieron ni caducaron en el corazón a pesar del tiempo. Recuerdos inmortales que no se tornaron viejos, recuerdos que en el pensamiento se incrustaron y con el alma viajan transgrediendo las leyes del espacio y el tiempo.   

 

 

Imagen de la red 

2 comentarios en “En el fuego

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