EL PODER DE LAS LETRAS

ELOGIO AL SOL

 

ELOGIO AL SOL

 

He vencido a otra noche en este delirio de aguantar despierto, vertiendo de ensueños un derroche que de día se dicen cuerdos…
Por ver amanecer, paladeo ya mi templado café, de las manos vírgenes de las hijas del Sol, y aderezado por las bacantes hijas de Bromio.
Necesito incienso, ¡Dios!, de los páramos de donde canta el ruiseñor, aceite de paz para mi calma, cortinas de humo entre siluetas de jóvenes esbeltas, cánticos de sirenas, tules malva, rojizos, amarillos y plata, terciopelo son los bucles de tus cabellos en gracia, por los ríos dorados de la mañana; olisqueo el incienso que ya están prendiendo las hadas, del Mediterráneo son todas sus madrugadas, y mallorquí el pétalo de alhelí que mi humor arranca el trinar de los primeros pajarillos…
Es Agosto y seduce tanto el brillo… Destella el oro cuando lo miro, entre fragancias de sudor femenino y olor a calor matutino.
¡Ay! Es Agosto y seduce tanto de las aves el trino…
Vivos los colores de los mil pajarillos, en armonía de trazados rizos, brilloso es el mirar de mis ojos niños, cuando el palmeral canta a la mar de reojo guiños y el Verano nudista es un precioso cuadro expresionista, que expone el fluir de la vida en el grácil volar de una bella golondrina.

 

Eduardo Ramírez Moyano

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