El reloj de arena sentenció

El reloj de arena sentenció

El reloj de arena sentenció y el momento llegó. Ella recuerda aquellas sesiones con su gran amiga, después. una psicoanalista y profesora de Universidad,  que dió un curso en el trabajo sobre mediación de stress y en él que se habló, de realidades invertidas, universos co-habitados, percepciones erróneas o variantes de las percepciones y otras muchas cosas.

Fue en ese momento cuando se convirtió en una apasionada de la psicología, aunque ella ya había realizado algún seminario y leído muchos libros sobre temas diversos de la psique. Fue con ella con la que compartió muchas vivencias.

Ella le mostró la manera incierta en que actuamos a veces, sin darnos cuenta del momento en que vivimos y como lo vivimos.

Ella salió de aquella consulta para no volver nunca, sólo ya por amistad.

Ella nunca se refugió en más brazos ajenos que los de su madre. Siempre era ella. Malos momentos y experiencias, claro, pero continuaba camino.

Ella no se había refugiado ahora en nadie ni nada, ella había establecido un perímetro de reconocimiento, sobre el que avanzaba despacio, mientras recomponía su ser. Ella supo siempre cómo reponerse en la soledad del silencio, en el contacto con la naturaleza especialmente.

Ella en ese tiempo había permitido muchas cosas que en absoluto reprochaba. Solo uno mismo puede revisar su conciencia y encontrar-se.

Ellos pensaban que fueron necesarias, en absoluto. Querían domar una bestia que no existía. No la conocían. Para ella eran contraproducentes. Un avance significaba dos retrocesos.

Ella no era como el resto, o la mayoría de individuos. Ella no era ni pertenecía al grupo A, ni al B, ni al C.

No se sentía mejor ni superior, al contrario, ella era como era, no más. Hasta en el tipo de su sangre era rara, si necesitará una transfusión, solo una persona de su circulo intimo podría dársela, su hija.

Ella vivía en su mundo aún sumergiéndose en el otro diariamente por razones obvias. Su manera de ver y entender las cosas era muy distinta, eso tal vez significaba que no era normal, pudiera ser.

Si no ser normal era ver en el negro hermosura, en el gris del día la conquista y en el lodo del suelo, el despertar. Si no ser normal era vivir buscando verdades, descifrando enigmas, aprender a ser en todos los sentidos. Si ella no era normal.

Sólo tiempo, no había más necesidad. El tiempo terminó.

El reloj de arena dictó sentencia y ella estaba preparada para volver a saltar y volar.

Para afrontar de cada día, su vida y su muerte, su sol y su luna, su ser.

El resto, un añadido que ella, valoraba y era parte de su mundo, mucho y que cada cual debía decidir si compartir con ella querían.

Marijose.-

 

GRACIAS  a mis padres, por permitirme ser como soy, sin forzarme a ser una repetición más.

 

GRACIAS A TODOS MIS COMPAÑEROS DEL PODER DE LAS LETRAS POR SER Y ESTAR

GRACIAS A MI QUERIDO AMIGO QUE EN LA TREMENDA DISTANCIA QUE NOS UBICA,  ME HA MOSTRADO EL CAMINO Y ME HA AYUDADO CON EL LIBRO”PAISAJES” SIEMPRE CAMINO A TU VERA AMIGO DEL ALMA Y TU LO SABES.

GRACIAS  POR LEERME A TODOS LOS QUE PASAN POR MIS LETRAS, ESO ES UN AÑADIDO QUE ES MUY BIEN RECIBIDO Y NECESARIO EN QUIEN ESCRIBE Y LEE, LA SABÍA CORRESPONDENCIA SERÍA LO CORRECTO. MUCHAS GRACIAS.

PAPÁ, esto no es una recaída, es un mal paso, veras como en un rato de nada, el reloj no se para, vuelves a retomar tus pasiones.  TE QUIERO MUCHO PAPA.

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