El que puede

Coge a tu pájaro

y mételo en una jaula.

Pasado un tiempo,

átale una de sus patitas

con un hilo fino;

con otro, la otra patita

para que no salte.

Pégale las alas

para que no vuele

y anúdale el pico

para que no cante.

Venda sus ojitos,

para que no vea nada,

ni siquiera a ti.

Después, pregúntate:

¿Por qué ya no salta?

¿Por qué ya no extiende sus alas?

¿Por qué ya no canta?

Pregúntate:

¿Por qué ya no mira

con curiosidad a su alrededor

para compartirlo conmigo?

Pregúntate,

si es que eres una de esas personas

capaces de cuestionarse algo

en este mundo…,

por qué lo has matado en vida.

Y, por qué, después de tanto “trabajo”,

lo has tirado a la basura

porque ya no salta

porque ya no vuela

porque ya no canta.

M. L. F.

 

 

Soy Marina López Fernández
Licenciada en nada.
Escritora de vocación.
Autodidacta.
Quiero aprender y compartir.

8 comentarios en “El que puede”

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