El Muñeco de Nieve

La tormenta azotó por muchas noches y días. Los niños tomaban chocolate caliente mientras veían por el alfeizar de la ventana, ver formarse muchas montañas de nieve. Había pocos regalos, era una navidad prolija y poco favorable para la economía, sin embargo Carlos y Anita eran felices al ver como la nieve cubría las montañas, valles y bosques, formando una capa espesa. Era la primera nevada en mucho tiempo en aquel pueblo poco feliz de noes y cantares de pájaros en muchos días.

Cuando la tormenta de nieve cesó, los niños ocurrentes, fueron a disfrutar de la nieve. Corriendo entre ella como lo hacen los corredores grandes que quieren ser niños de nuevo.

Carlos y Anita, hicieron un muñeco de nieve,  y le pusieron un nombre: Javier. El muñeco parecía una taza inamovible en aquella blancura espesa. Cuando se fueron a dormir, oyeron que el muñeco se movía entre los árboles y les decía un susurro al oído: _Nunca dejen de ser niños. Javier se había desvanecido, en una fría y helada navidad. Algo inaudito y extraño en aquellos tiempos.

Ellos despertaron en las sombras de aquella casa dormida, obscura y llena de dolor.

Esa Navidad se olvidaron  del dolor, comieron mucho caldo y frutas, y solo pensaron en sonreír.

_La vida es bella_ decía Anita.

_La vida comienza_ pensaba Carlos.

Las risas precedieron al llanto, y solo se escuchaban el llanto de los bebés sanos que nacieron ese día de Navidad.

Karem Suárez.

 

Yo escribo, a veces, y lo que escribo es producto de mi espíritu que toma mis manos el teclado, puedo escribir lo que quiera, es cómo si encontrara todo lo que el ser humano busca en otras partes, aquí en el poder de las letras.

6 comentarios en “El Muñeco de Nieve

Deja tu comentario, así nos haces grande

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: