El MONSTRUO RADIACTIVO

El MONSTRUO RADIACTIVO

EL MONSTRUO RADIACTIVO

“Dedicado a Lucas Martínez García, 
para que nunca deje de soñar…”

Escrito por Iván A. Saavedra Reina

ÍNDICE

  • Primer Capítulo “Camino del Pueblo”
  • Segundo Capítulo: “Un Pueblo Fantasma”
  • Tercer Capítulo: “¿Se Acabaron Los Miedos?“
  • Cuarto Capítulo: “¿El fin de Setilnaf?” 

Capítulo 1

“Camino del Pueblo”

Sacul se despertó esa mañana muy temprano, en realidad apenas pudo dormir, ya que estaba muy nervioso porque su papá lo llevaría a visitar un pueblo no muy lejos de allí. Pero no se trataba de un pueblo cualquiera, era un pueblo muy especial. Rodeándolo, se encontraba unas gigantescas montañas que escondía muchas cuevas. Algunas de esas cuevas aún nadie había podido entrar, ya que llegar a ellas era realmente complicado.

Tan pensativo estaba Sacul imaginando cómo serían esas cuevas desconocidas (porque él daba por echo que su papá lo llevaría a descubrir una de esas cuevas). ¿De qué otra forma podría ser, sino yendo a descubrir lo desconocido? Eso sí que iba a ser una gran aventura. Su madre entró en su cuarto pensando que aún dormía.

– Pero oye, ¿si estás despierto?. Dijo su mamá.

– Pues llevo despierto hace un rato que lo sepas, le contestó Sacul.

– ¿Siii? ¿Y porqué no te levantaste?. ¡Aaa claroooo!. Tú estabas esperando a que tu mamá, te tuviera el desayuno bien preparadito en la mesa, ¿a que sí?

En realidad Sacul se había quedado imaginando cómo sería la aventura que su papá y él tendrían ese día pero, tampoco iba a negar, que era mucho mejor levantarse y encontrarse el desayuno en la mesa jajaja.

Mientras se tomaba su batido y las galletas, no dejaba de mirar intranquilo por la ventana. Intentaba ver si su padre llegaba. Su mamá viéndolo, le dijo que comiera despacio porque se podía atragantar.

– Mamá, soltó de repente Sacul. ¿Crees que en alguna de esas cuevas donde nadie ha podido entrar, pueda vivir un monstruo?

Cuento 02

La madre se quedó pensándolo un momento, hasta que por fin le dijo.

– Bueno, espero que no por supuesto.

– ¿Que no qué?. Replicó Sacul.

– Pues a que pueda vivir en una de esas cuevas, eso que has dicho.

La mamá de Sacul le tenía desde muy pequeña, muchísimo miedo a los monstruos, tanto que ni siquiera se atrevía a nombrarlos. Sacul sabía de ese miedo por parte de su madre sobradamente, por lo que se levantó de la silla en dirección a su mamá, la abrazó muy fuerte y le dijo al oído: Tú no te preocupes Mami. Si algún monstruo intentara hacerte algo, yo te salvaría. Yo no les tengo miedo y nunca dejaré que te hagan algo.

Las palabras de Sacul le produjeron una emoción tan grande, que no pudo impedir se le saltaran unas cuantas lágrimas. Y justo cuando fue a darle un fuerte beso a su valiente caballero, se escuchó un fuerte toc, toc, toc. Es papá, es papá ya está aquí por fin ha llegado. Gritaba como un loco Sacul.

Sacul salió corriendo despavorido hacia la puerta y al abrirla, vio a su padre en el descansillo apoyado contra la pared, intentando descansar de la tremenda mochila que llevaba colgada a su espalda. Y al ver a Sacul como salía chillando y dando saltos de emoción, no pudo más que empezar a reír sin parar.

– ¡Pero Sacul! ¿Qué pasó, te volviste tarumba? Jajajaja

– ¿Papá, papá, lo llevas todo?. ¿No te habrás dejado nada en tu casa, no?

-Noooo, ¿es que no me ves?. Si apenas puedo caminar con todo lo que llevo.

Sacul entró corriendo de nuevo a la casa, mientras su madre salía a la puerta para hablar con él papá de Sacul, pero cuando lo vio allí apoyado en la pared, con esa enorme mochila que apenas conseguía poderse mantener de pie le preguntó:

– ¿Pero qué es lo que llevas ahí metido?. ¿No se supone que sólo vais a pasar el día?.

– Sí, por supuesto volvemos hoy, aunque no sabría decirte a qué hora. Más que nada porque no estoy seguro si ésta mochila no acabará antes conmigo.

– Pero dime, ¿qué es lo que llevas que tanto pesa?

– Pues lo mínimo necesario que se necesita, cuando se va en busca de capturar a un monstruo.

– ¿En serio? Mira, no quiero ni saberlo,estáis los dos completamente locos.

– ¡Ah, una cosa!. Si por desgracia no tenéis la fortuna de capturar un monstruo, en ese pueblo por lo visto dicen que hacen unas tortas exquisitas. Si no te importa, podrías comprarlas para tener la ocasión de probarlas. Y compra dos paquetes.

– ¿Dos paquetes?

– Sí. Dos, porque si sólo compras uno, entre tú hijo y tú, será imposible que lleguen algunas. Porque os la zamparéis sin remordimiento alguno.

Por fin Sacul y su papá ya estaban en ruta camino de ese pueblo tan misterioso. Sacul, que antes era todo un torbellino de emociones, se encontraba ahora en silencio, admirando el paisaje cada vez más abrupto, ya que para llegar al pueblo debían de ir continuamente subiendo por montañas cada vez más empinadas.

Cuento 03

Su papá no quiso interrumpir la emoción en la que parecía estar totalmente absorto Sacul. Le dejó que fuera imaginando que gran aventura tenían por delante. Sólo viendo la expresión de la cara de su hijo, le hacía sentirse afortunamente feliz.

Después de algo más de dos horas, entraban en el pueblo. Su papá nunca antes había estado allí, por lo que no estaba muy seguro en que dirección tenían que ir. Así que comenzó a mirar de un lado a otro, esperando cruzarse con algún aldeano. Pero después de alrededor de unos quince minutos, éste frenó en seco el coche.

– ¡Pero qué extraño!. Dijo su papá mostrando cierta inquietud.

– ¿Qué es lo que pasa?. Dijo Sacul.

– ¿No lo ves?. Llevamos ya un buen rato dando vueltas por el pueblo y ¿has visto tú a alguien?

Cuento 04

Ciertamente las calles estaban vacías y la atmósfera que allí se respiraba, era la de un pueblo que daba la sensación de estar abandonado. ¡Pero eso era imposible!, no es que fuera un pueblo demasiado grande y con muchos habitantes, pero lo suficiente para ser considerado un pueblo importante de aquella zona. Además era muy conocido por el gran misterio que rodeaban la gran cantidad de cuevas que allí había, incluso muchas aún sin descubrir.

“Sacul y su padre han llegado al pueblo, pero algo raro parece estar pasando. Lo que parecía iba a ser un día de grandes aventuras, comienza a ponerse ciertamente intrigante. ¿Dónde está la gente del pueblo?, ¿Por qué da la sensación de parecer un pueblo fantasma?. Todo esto, tendrán que averiguarlo pero, eso será en el próximo capítulo.

– – –

Capítulo 2

“Un Pueblo Fantasma”

Sacul y su padre decidieron salir del coche y continuar andando. Ambos se miraban extrañados por el completo silencio que había en el pueblo. Ni siquiera se escuchaba el cantar de los pájaros, ni ladridos de algún perro lejano. Todo estaba extrañamente, en calma.

– Oye papá, ¿Qué ocurre, dónde fue la gente?. Preguntaba sorprendido Sacul.

– No sabría decirte hijo, sí que resulta raro. Pero quizás hallamos llegado justo el día en que sea la fiesta grande del pueblo y estén a las afueras en algún lugar que tengan preparado celebrando una gran fiesta.

Realmente no era eso lo que su padre pensaba, pero no quería que Sacul estuviera intranquilo y sintiera miedo. Así que intentó inventar aquello como si fuese en realidad lo que estuviese ocurriendo, la celebración grande que cada pueblo suele tener.

Cuando notó que Sacul parecía estar convencido por su explicación, le propuso dirigirse hacia el comienzo de la subida a la montaña y eso hizo que de nuevo Sacul volviera a emocionarse.

– Pero tenemos que buscar una cueva donde nadie haya estado antes y allí pondremos la trampa para cazar al monstruo. No te preocupes papá, no tienes que tener miedo yo sé muy bien como tratar a los monstruos.

– Claro hijo, no se me ocurriría ir a cazarlo sin tí. Y más imaginando que pueda ser como el peor y más temible de los monstruos “Gozzila” pero contigo, me siento muy seguro.

– Jajajaja ¿sabes qué? Cuando lo atrapemos, lo meteremos en un saco y cuando lleguemos a casa de mamá se lo daremos diciendo que es un regalo. Jajajajaja ¿te imaginas que susto se va a llevar?

– ¡¡Sacul!! No seas malo. Ya sabes que a tu madre le dan mucho miedo los monstruos. Mejor lo metemos en la cocina y lo amarramos a la pata de la mesa y cuando entre, seguro que se escucharan sus gritos desde mi casa jajajajaja.

Cuento 05

Parecía que se habían olvidado de lo extraño de aquel pueblo y empezaban a disfrutar del magnífico día que estaba comenzando. Al poco rato de estar caminando, llegaron al comienzo de un camino de tierra, que se intuía que a lo lejos estaba el comienzo de la subida a la montaña. Se pararon justo allí y su papá, soltó la pesada mochila dando un suspiro de alivio. Sacul lo miró de reojo soltando una leve sonrisa, cosa de la que su padre percató  y éste, no pudo resistir la tentación de decirle “tú bien, ¿no Sacul? ¿Descansadito verdad?” y ambos comenzaron a reír.

– ¡Por fin llegas! Llevo mucho tiempo esperándote y no sabía si podría aguantar más tiempo escondido sin que se percatara de mí.

Sacul y su padre dieron un salto del susto que se llevaron al escuchar una voz tras ellos.

– Disculpe, nos ha dado un gran susto.

De repente, al padre le volvió a la cabeza lo extraño que le había estado pareciendo todo aquello desde que llegaron pero no menos, lo que les había dicho “¡Por fin llegas!”.

– ¿A qué se refiere con lo que ha dicho? y ¿dónde se encuentra la gente? Desde que hemos llegado y hace ya bastante tiempo, es usted a la primera persona que vemos.

El hombre, un señor mayor que parecía estar muy cansado, dio un par de pasos a un lado para sentarse en una piedra que allí había.

– La gente está muy asustada y o han huido o están escondidos. Dudo mucho de que los que hayan intentado huir lo hayan conseguido. Hace ya unos cinco días que ocurrió y no ha venido ninguna autoridad a prestar ayuda. Pero prefiero no pensar en ello.

– ¿Hace cinco días que ocurrió qué señor?.

– ¡Setilnaf!

– ¿Setilnaf?. Replicó dando un grito Sacul.

– ¿Quién es Setilnaf?. Dijo el padre extrañado de no saber de qué estaban hablando.

– Es un monstruo muy malo papá, un monstruo que es mejor no encontrarse.

Cuento 05

Dibujo de Lucas Martínez García (Sacul)

El padre se quedó de piedra, no tenía idea de que pudiera existir aún algún monstruo. No sabía muy bien ni qué pensar y sobre todo que hacer a partir de ese momento. Estaba claro que era un monstruo peligroso, ya que la gente del pueblo se habían ido asustados lo más rápido posible. Y él, se encontraba ahora mismo allí con su hijo.

– Pero ahora por fin hay esperanza, dijo de repente el anciano. Ahora está aquí Sacul y por fin acabaremos con ese bicho de monstruo.

– ¡Espere, espere!. Le contestó el padre. ¿Sacul? ¿Cómo sabe usted de mi hijo y sobre todo, qué insinúa con que ahora acabaremos con el monstruo?. Mi hijo sólo es un niño, ¿qué pretende usted?.

El anciano lo miró como sorprendido, sin entender lo que estaba diciendo. Parecía como si no supiera que su hijo, era considerado como el mejor cazador de monstruos. Era muy admirado por todos los grupos de cazadores de monstruos que conformaban el gran ejército Monstruitis y que tenía gran difusión por Internet y todas las redes sociales que existían.

El anciano comenzó a explicárselo todo y de como su hijo, había creado para que todos los grupos pudieran usar, muchas trampas específicas para cada determinado monstruo. El padre estaba con cada frase que decía el anciano, más sorprendido por lo importante que era su hijo en lo concerniente a la caza del monstruo.

– Papá, interrumpió Sacul bruscamente. Setilnaf es un monstruo muy peligroso, hace daño a las personas y yo sé como cazarlo. Tienes que confiar en mí, no podemos dejar que Setilnaf vaya más allá de éstas montañas. Ya has visto lo asustados que están en este pueblo, tienes que dejarme atraparlo.

El padre de Sacul se quedó durante mucho tiempo pensando. Tenía que decidir si dejar que su hijo se pusiera en peligro y llegara a pasarle algo pero, por otro lado entendía que era también muy peligroso dejar que ese monstruo anduviera suelto y poniendo en peligro, cada vez a más gente. ¿Qué le podría pasar al mundo con un monstruo como Setilnaf suelto por ahí?.

“Por fin sabían que había ocurrido en el pueblo y sobre todo, sabían que Sacul era la persona indicada para conseguir atrapar al malvado monstruo. ¿Qué decidirá el papá de Sacul? y sobre todo, ¿Cómo conseguirán encontrar y atrapar al malvado Setilnaf?. En el siguiente capítulo lo descubriremos…”.

– – –

CAPÍTULO 3

“¿Se Acabaron Los Miedos?“

Ya estaba todo decidido, el destino así lo había querido y lo más importante, la humanidad no podía esperar más. Todo estaba en manos de Sacul y él sabía sobradamente lo que debía hacer.

– El papá de Sacul le preguntó: ¿Díme hijo, qué quieres que hagamos?.

– Bien papá, lo primero es averiguar cuál es la guarida de Setilnaf. Allí prepararemos la trampa y lo capturaremos.

– Bien y ¿Cómo lo vamos a hacer?. Ya sabes que aquí hay muchas cuevas y será complicado encontrarla.

El anciano, que parecía haber recobrado no sólo su entusiasmo, sino las fuerzas dijo contundentemente.

– Yo sé que rutina suele hacer durante el día. ¿Quizás eso te pueda servir Sacul?.

– ¡Claro que sí! ¡eso es fundamental!. Si está llevando una rutina es porque seguramente intuya u olfatee a las personas que estén escondidas, esperando a poder encontrarlas. Dígame, ¿Qué sabe usted de lo que este monstruo suele hacer?.

El anciano les indicó ir hacia una dirección. Era el lugar donde él se escondía. No era conveniente seguir mucho tiempo allí expuesto, por si el monstruo los veía. Así que, se dirigieron hacia un montículo de tierra que estaba rodeado por grandes piedras haciéndolo prácticamente imposible el adivinar que aquello en realidad, era la entrada a un subterráneo. Lugar donde el anciano estaba escondido desde la llegada del monstruo.

Capítulo 06

Una vez llegaron, el anciano comenzó a mover unas ramas que dificultaban ver la puerta que había detrás. Bajaron por unas escaleras y anduvieron por un pequeño pasillo hasta llegar a otra puerta y tras abrirla, Sacul y su padre pudieron contemplar una estancia bastante amplia, donde el anciano tenía lo que en ese momento podría llamarse su hogar. Tenía lo imprescindible para considerarse habitable. Unos sillones algo destartalado, una mesa, una pequeña cocina y una cama.

– ¿Aquí es dónde usted se esconde? Le preguntó Sacul al anciano.

– ¡Así es! antes lo usaba para guardar las botellas de un vino que yo mismo hacía. Pero hace ya mucho tiempo de eso y poco a poco, lo fui transformando en un lugar donde estar en soledad y sin que nadie me molestara.

– Bueno pues dígame todo cuanto sepa de ese monstruo. Tenemos que darnos prisa y atraparlo antes de que cambie su rutina y no tengamos esa ventaja. Papá, saca todo lo que llevas en la mochila y sepáralo colocando cada cosa en un sitio.

– De acuerdo hijo, ahora mismo.

El anciano empezó a contarle que hacía desde que se levantaba, hasta que antes de oscurecer regresaba a su escondite.

Mientras el anciano le iba contando, Sacul empezó a sentirse mal por no haberle contado a su padre la verdad, el motivo real de su deseo de ir a ese pueblo. Allí se encontraba un grupo de cazadores de monstruos que habían tenido indicios de que por allí deambulaba un monstruo. No lo habían conseguido ver, pero sí sus huellas y otras cosas que les hacían sospechar de que estaba, aunque por más que buscaban nunca conseguían verlo. Sacul les dijo que muy probablemente, alguna de las cuevas de las que allí había, pudiese ser la entrada al mundo de los monstruos y que ese monstruo que pensaban andaba por allí, seguramente entraba y salía de esa cueva.

Porque existía en algún lugar, un mundo donde vivían los monstruos y que de allí, salían pasadizos que daban a puertas de salida y esas puertas, estaban alrededor de todo el mundo.

Capítulo 07

Dibujo de Lucas Martínez García (Sacul)

A Sacul también le preocupaba, que otros monstruos encontrarán la manera de conseguir salir. Así que había doble cosa que hacer, una y primera, encontrar y capturar al monstruo y dos y no menos importante, encontrar esa puerta y sellarla para impedir que otros monstruos consiguíesen salir.

Mientras el padre se afanaba en ir preparando todos los utensilios que su hijo le había pedido preparara, no entendía muy bien como aquellas cosas servirían para hacer una trampa, pero Sacul sabía perfectamente cómo hacerlas combinar y crear trampas específicas para cada monstruo.

– Y dígame señor. ¿Dónde están los integrantes del grupo de monstruos de aquí?.

– Cuando el monstruo decidió por fin dar la cara y perseguir y capturar a las personas, ellos estuvieron intentando por todos los medios acabar con él, pero todos los esfuerzos fueron en vano. Fue entonces cuando se pusieron en contacto contigo.

– Pero no sé qué ocurrió, que la comunicación se cortó y no consiguieron darme muchos datos, le indicó Sacul.

– ¡Si!. ¡Eso es!. Toda vía de comunicación de repente se cortó y fue cuando comprendimos que estábamos solos. No sabíamos si tú habías alcanzado a entender que necesitábamos tu ayuda. Por eso yo me he quedado aquí, esperando a que sí lo hubieses entendido, vendrías.

– ¿Pero dónde están ahora, dónde fueron?.

El anciano les contó que se habían dividido en pequeños grupos junto a gentes del pueblo, escondidos en lugares como estaban ahora ellos. Cada uno intentaba hacer lo posible por no ser encontrado por el monstruo, con la esperanza de que todo acabara pronto.

– Bien, dijo Sacul. Ya tenemos los materiales, ahora saldremos y pondremos objetos concretos de la gente del pueblo en sitios estratégicos y así podremos ver que es lo que más le llama la atención. ¡Así podré diseñar la trampa idónea!.

Los tres salieron y pusieron en ciertos lugares del pueblo, objetos de las personas que allí vivían y que habían dejado en sus casas. Sacul cogió por un lado ropa de hombres, de mujer, de niños. También juguetes y cosas personales de los adultos. Quería comprobar qué era lo que más le llamaba la atención al malvado monstruo.

Capítulo 07

Después de colocar todos los objetos, intentando hacerlo con la mayor precaución posible, volvieron al escondite del anciano a pasar la noche.

Después de cenar y prepararse a pasarla, de repente se empezó a escuchar un sonido extraño que hizo inquietar al padre de Sacul.

– ¿Qué es ese ruido tan desconcertante?

– Debe de ser el monstruo, dijo Sacul.

– ¡Así es!, contestó el anciano. Le rodea como un aura por todo su cuerpo que le hace brillar.

Efectivamente, el monstruo tenía un aura radiactiva que lo hacía parecer una bola brillante en la oscuridad de la noche y además, desprendía un sonido como el de los cables de alta tensión. ¡Sólo esa imagen ya parecía escalofriante!.

– Eso que dice usted que desprende, interrumpió el padre de Sacul, creo y temo, debe ser una energía radiactiva y eso ciertamente lo hace aún más preocupante.

En ese momento Sacul miró a su padre y le dijo:

– Papá, quiero decirte algo y también pedirte disculpas.

– Tranquilo Sacul, ya sé que vas a decirme y no te preocupes. Seguramente ni tu madre ni yo te hubiésemos creído, así que discúlpanos tú a nosotros. Ahora tenemos una responsabilidad en nuestras manos y no podemos fallar.

La noche se hizo interminable, se estuvo escuchando a lo lejos el sonido que el monstruo hacía, hasta que ya al amanecer dejó de escucharse.

Tras dejar pasar un tiempo prudencial, decidieron salir e ir a comprobar todos los objetos que habían dejado alrededor de todo el pueblo. Poco a poco lo fueron recorriendo, siempre temerosos de ser descubiertos por Setilnaf. Pero al llegar a una pequeña plaza escucharon un ruido y rápidamente se escondieron. Poco a poco fueron agudizando el oído, hasta que se dieron cuenta de que se trataba de gente hablando. Así que decidieron salir.

Efectivamente se trataba de gente y más concretamente de algunos de los del grupo de cazadores de monstruos. Justo cuando estaban próximos a ellos, uno los escuchó y los miró. ¡Es Sacul grito!. Todos corrieron a su encuentro.

– ¡Qué alegría de verte Sacul! Dijeron todos.

– Yo también me alegro de veros y ahora que ya estamos juntos, será más fácil derrotar a Setilnaf. Ayer puse varios cebos por el pueblo para comprobar que es lo que más busca.

– Sí, los hemos estado viendo. Por eso pensábamos que estarías aquí. ¿Quién si no sabría hacer algo así?. Y creemos que hemos encontrado lo que busca este monstruo.

– Sí, me temo que también yo lo sé.

– ¿A qué os referís?. Preguntó el padre de Sacul.

– Las únicas cosas que faltan son los juguetes y cosas de los niños.

“Efectivamente así era. El malvado monstruo Setilnaf, buscaba a los niños. Sacul ya sabía a qué había venido el monstruo y también sabía que era peligroso no sólo por ser un monstruo sino porque al parecer, era radiactivo. Y eso hará difícil el poderse acercar a él sin correr más peligro del normal. ¿Cómo conseguirán capturar al monstruo?. En el siguiente capítulo lo descubriremos.”

– – –

CAPÍTULO 4

“¿El fin de Setilnaf?” 

Fueron recorriendo las huellas que había dejado el monstruo, que no eran otra cosa que algunas de las cosas de los niños que se había dejado por el camino hacia su escondite que se encontraba en la montaña.

Una vez en la montaña, fueron teniendo cada vez más cuidado por la peligrosidad que eso suponía. Los rastros se podían seguir perfectamente y tras subir durante bastante tiempo por la montaña, llegaron a la entrada de una de las cuevas. En la entrada se acumulaban gran cantidad de objetos de los niños del pueblo. Mientras contemplaban todo aquello, Sacul los interrumpió drásticamente

– Si no me equivoco, creo que aún estamos a tiempo.

– ¿A tiempo de qué?. Preguntaron inquietados.

– ¿Tenéis conocimiento de que haya desaparecido álguien sobre todo algún niño?

Todos se miraron como preguntándose sin pronunciar palabra alguna.

– La verdad es que no. Afortunadamente hasta ahora hemos podido mantenernos bien escondidos de él.

– No dudo que así lo habéis intentado pero por fortuna, vuestra suerte se debe más a que aún está en la fase de recopilación de cosas.

Capítulo 09

Dibujo de Lucas Martínez García (Sacul)

Y realmente así era. Los monstruos del tipo que se encontraba allí, lo primero que solían hacer era recopilar objetos pertenecientes a las personas que tenían intención de capturar, para una vez considerar suficiente dicha recogida, lanzarse a por sus víctimas.

– Entonces, aún disponemos de cierto margen para preparar la trampa. Dijo uno de los integrantes del grupo.

– ¡Exacto! Aunque no sabemos exactamente cuánto y además, eso no significa que si tiene oportunidad, se haga con algunas de sus víctimas. Y peor aún, si ve que alguien, como sería nuestro caso, está intentando impedírselo se volverá muy agresivo contra nosotros.

Era hora de preparar la trampa. Ya sabían de qué se trataba su rutina, que no era otra cosa que la de recoger las cosas de sus próximas víctimas y llevarlas a la cueva. Por lo que rápidamente bajaron la montaña y fueron al refugio del anciano, mientras uno de los integrantes se marchaba para informar a la gente que seguía escondida.

– Hijo, comenzó a decir el padre de Sacul. Hay algo que me preocupa, bueno hay muchas cosas que me preocupan pero, el echo de que le pueda rodear un aura radiactiva, es lo que más me preocupa.

– Te entiendo papá y estoy pensando en ello. Pero eso será algo a tener en cuenta luego.

– ¿Luego?. ¿A qué te refieres con luego?

– Pues que ahora lo primordial es impedir que tenga la oportunidad de atrapar a algunas de sus víctimas y las introduzca en la cueva.

– ¿Y en qué estás pensando?

Todos se acercaron y rodearon a Sacul para prestarle toda su máxima atención.

– Tenemos que destruir el acceso a esa cueva. Los monstruos, cuando ven que ya no tienen puerta de escape, se olvidan de las víctimas y se concentran en volver a poner la entrada en óptimas condiciones y será en ese momento cuando aprovechemos para capturarlo.

Todos empezaron a gritar de júbilo por la idea de Sacul. Por fin tenían un plan para atrapar al monstruo Setilnaf. Poco a poco iban creyendo más en la posibilidad de terminar con esa pesadilla.

– Creo que sé cómo podríamos llevar a cabo dicho plan, dijo el anciano interrumpiendo la alegría desbordante de todos.

– ¿En qué está pensando señor?

– Tengo unos explosivos que utilizamos para cuando construimos casas nuevas que están cerca de la montaña. Cuando se excava para hacer los cimientos, se suele encontrar rocas provenientes de la montaña y con los explosivos, las hacemos añicos.

Todos volvieron a gritar de alegría. Parecía que todo se estaba poniendo a favor.

– ¡Estupendo! le contestó Sacul. Pues escuchad todos, éste es el plan.

El plan que diseñó Sacul consistía en poner primero a unos centinelas apostados en los accesos al pueblo y así evitar que nuevas personas, pudiesen ponerse en peligro. Lo segundo fue poner más cebo por el pueblo, prácticamente cubrirlo por entero, así el monstruo estaría entretenido recolectando lo que consideraba importante, antes de ir en busca de sus víctimas. En ese tiempo, ellos tendrían que subir a la montaña con todo lo necesario. Los explosivos para taponar la cueva y luego colocar unos postes por encima de la cueva, a ambos lados. De ahí, fuertemente agarrada pondrían la malla por encima de la puerta que ya estaría taponado y agarrada por los otros extremos, a las copas de los árboles de enfrente.

La idea era que cuando el monstruo, tras escuchar la explosión subiera a la montaña y viera que la puerta estaba destrozada, se afanara en volverla a abrir, para en ese momento soltar la red y ésta caer sobre el monstruo. Momento que tendrían que aprovechar todos los que estarían por allí escondidos, para por medio de una especie de estacas, dejar bien fijada a la red e impedir que el monstruo pudiera escapar. Después de hacer todo eso, podrían ir a buscar ayuda y medios para enjaular al malvado monstruo.

Todo estaba ya en marcha y poco a poco fueron haciendo todo lo que Sacul planeó y por fin a la mañana siguiente, estaban todos listos esperando a ver al monstruo ir recorriendo el pueblo recogiendo las cosas que habían dejado.

Cuando por fin vieron al monstruo entrar por las calles del pueblo, empezaron a subir a la montaña para terminar de preparar la trampa.

Era complicado trabajar en la montaña preparando la trampa pero por fin, todo estaba listo. La trampa, la red y todos escondidos para no ser vistos y cuando así lo consideraron, Sacul dio la orden.

Una gran explosión se escuchó por toda la montaña y la puerta de la cueva, quedó completamente derrumbada. Como esperaban, al poco tiempo el monstruo apareció y al ver la cueva, comenzó a dar fuertes alaridos. Pero al poco tiempo se olvidó de su rabia y comenzó a despejar la entrada. Todos estaban expectantes esperando la orden de Sacul y de repente se oyó ¡Yaaaaa! y la red se soltó cayendo encima de Setilnaf. Cuando éste quedó atrapado, todos corrieron y comenzaron a poner estacas y dejar fijada la red, hasta que al poco tiempo Setilnaf, quedó completamente atrapado.

Todos gritaban contentos ¡lo conseguimos, lo conseguimos!. Rápidamente bajaron al pueblo gritando que todo había acabado y que podían salir. Y así fue, la gente que se encontraba escondida en sitios que nadie podría haber adivinado, comenzaron a salir. Hasta que poco tiempo después todo el pueblo estaba reunido en la plaza.

Algunos vecinos fueron en busca de ayuda y no tardó mucho en que ésta llegara al pueblo. Cómo la entrada a la cueva estaba taponada y por ende la entrada al mundo de los monstruos, no podían utilizarla para devolver a Setilnaf a su lugar, por lo que las autoridades decidieron meterlo en un avión y llevarlo a una isla perdida en el océano.

Capítulo 10

Algunos días después…

Sacul cogió el mando de la tele y se tiró en el sofá, ya que estaba apunto de empezar uno de sus dibujos animados favoritos. La televisión ya estaba encendida y estaban dando un boletín informativo de última hora. Lo hacían mostrándolo con unas grandes letras parpadeantes en un rojo intenso, cosa que le llamó mucho la atención a Sacul y se quedó mirando qué era lo que decían.

“Como bien saben nuestros telespectadores, el monstruo capturado por el valeroso e intrépido cazador de monstruos Sacul, está siendo llevado a una isla perdida del Pacífico. Pero el avión que lo transporta, ha tenido que hacer antes una escala en un aeropuerto de Tailandia para repostar el avión de combustible.

Mientras el personal de mantenimiento se encontraba realizando dicha tarea, la tripulación ha aprovechado para comer y descansar. Una vez de regreso al avión, se han percatado de que la jaula donde estaba encerrado el monstruo estaba abierta y lo peor y más importante, no hay señales del maléfico monstruo.

Las autoridades han activado el protocolo correspondiente, poniendo en alerta a todos los cuerpos de seguridad del país para estar prevenidos ante cualquier posible ataque que se produzca.

Desde aquí lanzamos un S.O.S, para que de nuevo nuestro héroe Sacul, sea capaz de volver a atrapar al monstruo. Quedamos a la espera de que su llegada al país sea lo más pronto posible. Sacul, confiamos en tí. Mucha suerte y sálvanos de nuevo…”

FIN

Iván A.

Web

UnLugarParaVer

Deja tu comentario, así nos haces grande

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: