El gran cóndor por fin atendió mi llamada.-

El gran cóndor por fin atendió mi llamada.-

Sentada en la amplitud del acantilado, contemplando la hermosura de mi mundo, el silencio que coloca cada pieza en su lugar, de repente algo extraño ocurrió,

Un gran Cóndor apareció en el hermoso y tenue cielo del atardecer y a mi lado se posó. Me gire hacia él y le mire a sus ojos, su gran iris rojo y con respeto y amor le acaricie.

El ave más grande del planeta se encontraba ante mi, le mire despacio y con calma, curiosee con todo mi respeto y mi cariño, su cabeza de color rojizo, más bien chiquita en proporción a su tamaño, aunque depende de su estado de ánimo puede variar y un cogote desnudo protegido por un plumón de color blanco tan hermoso, tan suave, que la ternura era la emoción que producía.

Podría haberme atacado, desgarrarme la piel  e incluso poco a poco ingerirme, sacarme con su gran pico recio, fuerte, grande y ganchudo, de borde muy cortante,

Sus patas robustas color café oscuro, con unas uñas cortas, romas dicen que un poco débiles.

Y de repente voló tan alto, asombroso admirarla, captar la retina tal maravilla de la naturaleza humana.

A los pocos segundos estaba a mi vera de nuevo, pero esta vez, no se sentó, permaneció preparara para volver a tomar el cielo como reino suyo.

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Me puse en pie despacio con calma, con mis pantalones grises claros y mis botas de montaña y ese top gris que tanto me gustaba llevar en primavera, cuando la montaña era mi casa.

Acariciando sus alas, sin prisa, con cuidado, me senté sobre ella y antes de que la manilla del reloj pudiera ponerse en marcha, estábamos volando.

Agarrada con mis pies desnudos a su vientre, con mi cuerpo completamente desnudo a su cuerpo y mis manos alrededor de su cuello, con cuidado, tiernamente entrecruzadas mis manos.

Eramos una sola en su reino, el cielo y mis ojos eran los suyos ¡Sí! yo miraba a través suyo el mundo, mi mundo.

Atravesamos acantilados, rozamos el agua del océano, e incluso casi la arena de la playa. Aquello era el más maravilloso sueño de mi vida, que nunca había deseado, como era posible aquello.

No importaba, mi mente acallada y fundida en su naturaleza plenamente, disfrutando del momento tan inesperado encontrado, regalo de la vida.

…Y de repente, un gran crujido, el cielo se abrió y empezó a desmoronarse a nuestro paso, las paredes de las acantilados se caían con prisa sellándose con la playa. Las aguas del océano comenzaron a desplazarse a lo lejos, mar adentro.

Contemplábamos aquello mientras no parábamos de volar y el ruido se hizo presente, dejaron de ser calmos los momentos, el mundo por mi conocido se estaba desquebrajando poco a poco y ya nada era como yo lo conocía.

Ya no estaba fundida con ella, el cóndor y yo. Ahora estaba yo sola volando sobre todo aquel tremendo desastre.

En ningún momento mi mente se puso a enredar, mi cuerpo generó la suficiente cantidad de endorfina, como para mantenerme serena, volando, desnuda, totalmente integrada en aquel paisaje.

Los destructores de sueños habían llegado, esto sólo era el comienzo, pero yo no estaba dispuesta a aceptarlo.

Yo era libre como el cóndor, atrevida y curiosa, sutil y tierna ¿Miedo? No.

Mi mente a pesar de la medicación tomada, era fuerte y estaba despierta,  y asimilaba cada momento sin problemas, buscando rápidamente soluciones a los problemas que pudieran presentarse.

Todo a mi alrededor se abría y se cerraba según era traspasado en mi vuelo, giraba y volteaba, un nuevo mundo se creaba a cada instante. Personas desconocidas se acercaban sin miedo, todo un montaje preparado, todo un mundo de sueños construidos.

Yo era el cóndor y ellos los humanos, por qué no corrían ni tenían miedo, no importaba, yo no dejaba de volar.

Y de repente estaba sobrevolando su ciudad y le vi. Tome tierra con cuidado para no asustarlo y le pedí que volará conmigo, fundido en mi piel, como antes hiciéramos el cóndor y yo.

Aceptó, sentí su piel sobre la mía, sus manos alrededor de mis senos, sus pies desnudos sobre mi vientre y copulamos mientras retomábamos el vuelo y sin saberlo, él dejo de ser mi sombra, yo de ser su miedo y el embrujo de la magia que mantenía nuestros seres unidos para siempre desapareció, como el resto de mi mundo, de su mundo, nuestros mundos. Ya la noche era intensa y las estrellas brillaban intensamente para mostrar a los insulsos humanos lo ocurrido.

Aun pasaron varios días y sus correspondientes noches y la luz se hizo vida y la vida dejo de ser tinieblas, los mundos aun estaban derruidos, y debieron retirarse de nuestra vera aquellos que creyeron ver en nuestro unión un monstruo, pues aún nuestros cuerpos permanecían fundidos, decidiendo el camino a elegir, el mundo donde queríamos vivir, la manera en que juntos o separados, amigos o enemigos, nos reclamaba la madre naturaleza, sin importar el ayer, que ahora si, ya no existía, por empeño de tantos que creyeron ver sueños, miedos, tinieblas e incluso voyeur en femenino, cuando nada había salvo una hermosa amistad basada en sólidos pilares. que solo aquel cóndor quiso entender.

Y por fin, cada uno volvió a su desnudo ser, comprendiendo sus historias, que solo a ellos correspondía solucionar sin ser manipuladas ni aireadas por aquellos que quieren manejar el destino de este mundo que aún esta por escribir

Y cada uno volvió a su ciudad, a sus montañas, a sus playas, a sus mundos construidos o remodelados como ellos quisieron hacerlo sin que nadie les guiara, sin premisas ni imposiciones. Siendo libres como el viento.

Volando como el cóndor, siendo libres ante el viento, sobre el agua y la tierra e incluso mostrando al mundo su poder y su grandeza, su ternura y su amor, su vida que siempre plena fue, salvo momentos que a nadie importan ya, por que desaparecieron mientras nosotros copulamos, volando desnudos a la vista del mundo, sin remilgos ni vergüenzas.

La vida tal como es, vida sin más.

Ella nunca dejo de volar y de construir sus mundos, ella gran escritora desde que nació,  prudente y modesta, inteligente también. Su pasión es vivir la vida y por su puesto escribir, por qué es una gran escritora con todas las letras, los sentidos, emociones y sentimientos, el alma en sus letras queda, a veces.

Y sus historias volaron y seguirán volando para que vuestra imaginación venga a mis mundos donde nada te priva ni te miente, donde sólo tu eres tu dueño de vivir mis letras, como sueños que tu desees sin más.

Marijose- La escritora que sueña, que ve poesía donde no la hay.

De vez en cuando pasaré a construir nuevos sueños, nuevos mundos, en este caso homenaje a esa gran película cuyo titulo nunca recuerdo donde eran capaces de construir sueños a los niveles que deseado fuera.

NUNCA DEJÉIS DE SOÑAR POR QUE LA VIDA SIN SUEÑO ES INSULSA Y MIRAR EN LOS RINCONES DONDE LA POESÍA SE ENCUENTRA AUNQUE PAREZCAN HORRIBLES.

SI CONSTRUIMOS HERMOSOS SUEÑOS, EN LOS QUE EL AMOR FLUYA,  TAL VEZ LA VIDA CAMBIAR POCO A POCO PODAMOS, DEJANDO A UN LADO TANTO DESCREENCIA EN LA UTOPÍA Y LA FALTA DE CONFIANZA EN LA PERSONAS.

 

Os dejo un vídeo y mis disculpas a quien le tocará publicar hoy.  Pueden hacerlo a continuación, no importa que sean seguidos, al menos a mi no.

 

 

 

 

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