El Gorrión de ciudad

El Gorrión de ciudad

La primavera se instaló en la ciudad y los ruiseñores en las ramas de los árboles conversaban con una paseante ignorante en sentires.

Le explicaron que la vida retorna cada primavera, que el amor a la vida es eterno que las migajas que quedan entre los adoquines del suelo, procedentes de la merienda de los pequeños, son delicias del paladar,

que los colores  que los des-humanos visten, son placer a la mirada, que hasta el ruido de los coches si uno quiere, es melodía como la del loco Miguel Ríos.

Que en la dehesa de hormigón, en las ventanas hay margaritas y geranios y las golondrinas que siempre vuelven nos despiertan en la mañana tempranera.

En la noche refresca y en la azotea, el jardín o la buhardilla e incluso desde la ventana, el olor perfumado de las gardenias nos alcanza.

La música suave acalla las voces de la chavalería. En la algarabía de la ciudad se esconde la vida, la fragua, el frescor, el amor y la sed de vida.

El ruiseñor antes de volar le dijo “busca el color y el sonido, el olor y… Del que quieras vestirla y al mirar, veras todo de otra manera.

El ruiseñor le deleitó con su hermoso trino y voló a buscar a otro paseante de la ciudad, al que contar como descubrir la vida y el amor en la ciudad.

Matijose.-

4 comentarios en “El Gorrión de ciudad

  1. Porque la vida está en cada acto o gesto, en cada cosa por insignificante que a simple vista parezca…la vida está en nuestro entorno y hay que saber descubrirla para apreciarla.
    Bellas tus letras Marijose querida.
    Besos y abrazos todos los que puedas soportar!!!????❤❤

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