Estamos en la recta final con la inminente llegada de la Navidad en este año en el que estamos viviendo a nivel mundial una pandemia que se está cobrando muchas vidas y arruinando muchos negocios y por ende sumergiendo a las familias en una situación de desamparo total.

Estamos viviendo una situación jamás pensada y sufriendo los efectos de múltiples formas y es precisamente en estos momentos en que ya tenemos encima las fiestas navideñas y que, aunque para muchas personas perdió el sentido que tuvo en otros tiempos, siempre se remueven emociones y sentimientos dormidos de lo que fueron otras Navidades, de los seres queridos que ya nos dejaron, del alboroto y la alegría infantil en los hogares, de los recuerdos de la propia infancia.

Sí, en estas fiestas, rara es la persona que queda impasible a los recuerdos y no se le disparan las emociones. Particularmente, para mí dejaron de tener sentido cuando mi padre murió justo en un día de Navidad y a pesar de los años transcurridos eso siempre planea y está presente en mí, también al comprobar que las fiestas se han convertido en un festejo consumista olvidando el espíritu auténtico: EL AMOR.

Quiero en este año, más que nunca transmitir un mensaje de Amor, que esa luz que llevamos dentro no deje de brillar y se expanda y que demos gracias por todo lo que tenemos porque si hemos llegado hasta aquí es un motivo de celebración, otros se han quedado en el camino…Que esa luz nos guie siempre, que permanezca en nuestros corazones y no se quede en unas fechas.

Que el nuevo año nos llegue con una hermosa y brillante luz de esperanza que ilumine el planeta.

Disfrutad de cada momento que la vida nos regala.

¡¡FELICES FIESTAS!!

 

@Marina Collado

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