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El diario

EL DIARIO

Hoy que el silencio nos muerde las palabras, aprovecho tu ausencia en mi compañía para leer el diario que juntos comenzamos a escribir, en un tiempo que parece tan lejano, y tal vez lo sea, que ya las arrugas cubren los márgenes que jamás respetamos.

Amarillean las páginas gastadas por un amor que de razones poco o nada llegó a entender jamás. Ya perdieron el aroma a los jazmines que un día acompañaron a nuestros versos vomitados con pasión de enamorado. Se doblan las esquinas igual que nuestros sentimientos y los espacios en blanco le ganan el terreno a las líneas de la vida.

Se nos gastaron también los colores con los que solazábamos las páginas y tuvimos que colocar marcadores para que el día en que vivimos no cayese en el olvido. Proliferan los mutismos y tachones y ya solo queda espacio para mi escritura automática y tus palabras dictadas.

Hoy completo la última página de nuestro diario y aún me niego a colocar el maldito punto y final en una hoja carente de fecha y hora. Me limitaré a terminarlo con una sucesión inagotable de puntos suspensivos…

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