TOD@S TENEMOS ALGO QUE CONTAR

El destino de Edipo

Cuando Edipo vio colgada de un árbol a Yocasta, su mujer y madre a vez, comprendió que el destino es inapelable. La pitonisa de Delfos podía ver más allá del presente. Pero, él, después de todo, ya no quiso ver más futuro. Simplemente, se dejó vagar por la vida como penitencia de haber tenido la infame idea de que su inteligencia le salvaría de los designios de los dioses. La inteligencia es relativa, puesto que su interpretación es relativa. Lo que para muchos es inteligencia, para otros es estupidez, y para los más ingeniosos, la inteligencia es múltiple. Sin duda, Freud, sacó buena cuenta de las posibilidades de la tragedia griega, y la agregó a esa sublime psicología que no deja de estar superada por mucho que se diga. La sexualidad como medida de los traumas que nos aquejan en el presente y nos aquejarán en el futuro. Es la psicología tan etérica, tan esmeradamente persuasiva, que nos puede llevar a creer que nuestra infelicidad se debe a factores que nos han sido impuestos. Y ahora, en un intento de no aceptar lo que es obvio, dejamos que la sexualidad marque nuestro paradigma de felicidad, como si de un encantamiento se tratara. El placer sexual es una quimera del propio amor. Y es de eso de lo que la felicidad trata, de amor. Pero, nos hemos sacado los ojos, y sólo queremos apreciar la irremediable indolencia con que esta sociedad trata a este último. Todo el mundo quiere amor, pero no quiere darlo, ni quiere sufrir por conseguirlo, ni quiere estar solo, porque se nos ha metido en la cabeza que es una ignominia; ni quiere comprender que no hay dos amores iguales, ni almas gemelas, ni príncipes azules…ni quiere ceder jamás. Al igual que los que opinan que hay múltiples inteligencias, se ha de suponer que hay múltiples sexualidades, y múltiples amores. Pero el ser humano lo ha de complicar todo en pos del triunfo de la jerarquía social y la supervivencia. ¿Por qué las personas tendemos con desmesura a intentar saber el futuro que nos espera?, cuando si fuera así, qué sentido tendría nuestro presente, nuestro día a día, si sabemos el final. ¿Dónde está la intriga de la vida? Edipo Rey quiso encontrar solución en el Oráculo de Delfos en vez de en sí mismo, porque jamás creyó que el futuro existiese. Pero, igualmente, se atemorizó de su destino, y finalmente, su destino le sacó los ojos.

Deja tu comentario, así nos haces grande

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: