El demonio de mi calle

Muero por esa esquina de mi calle que tantas tardes de chica recorrí buscándote.

Sabiendo que estabas, y no llegabas a evitarme, pero saltabas lejos para no obsesionarte.

Con mis ganas, con mis sueños, con mi sonrisa, con mis besos, conseguí enlazarte.

Muero por ese parque del momento, donde el banco nos define, nos conoce, nos exige que paremos, que respires, que me toques, que te quites, que recorras cada hueco de mi cuerpo. Y de nuevo empiezo a provocarte hasta que alguien se acerca, y nos mira, parece que pasea el perro, detenemos el momento, nos ignora, continua su camino. Continuas con tu instinto.

Muero por el instante exacto en que la canción se detuvo, y lo dijo todo, en el estribillo, repitiendo como a cuchillo lo que nunca quise ver. Casuales o no casuales, esas palabras fueron cañones concretos que me descegaron y nos separó.

Y es tu punto positivo el que mantenía acoplados esos cuerpos, esos tiempos, esos parques y esos bancos que confiesan insensibles nuestro amor.

Y es tu punto negativo el que separa lo unido, tu genio, tus silencios. Los enfados sin motivo. Los motivos de los gritos.

Y yo esperé encontrarte de nuevo, en el rostro del que me enamoré. En el cuerpo por el que suspiré. Y te busqué en los bares, en la esquina de mi calle, en los parques y ya no hallé a aquel.

Tuve un sueño que fue pesadilla. Tuve un amor que fue un demonio. Tuvo truco lo que siempre imaginé como magia.

By Miriam Giménez Porcel

Sabemos lo que somos, pero no lo que podemos llegar a ser.
Busca entre mis letras. Así soy yo.

2 comentarios en “El demonio de mi calle

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