El baile

El baile
El baile

Aún guarda cada nota, entre los pasos que logran traer los movimientos de una dulce danza.
Gira entre rincones, donde quiere ser la oscuridad perpetua.
Sólo ese halo de luz que se adentra por la ventana, parece ser el único resquicio que pueda, la realidad tocarse.
Quizás veas esas gruesas rejas que impiden que de allí salga, quizás creas, que quien baila sin acordes presentes, este más cerca de la locura, quizás sea, que esa locura sea la nuestra, aquella, que impide percibir esas notas armoniosas.
Repite cada paso, un giro, tal vez un pequeño salto que le deje sobre esa ventana.
Allí, ve la realidad que pasa indiferente a su vera, sólo existe la música, sólo el baile libera, entre sombras de aquel pequeño espacio que queda, el rincón donde vive a su locura ajena.
Ningún intento de escapar presenta. Se aferra entre breves segundos a los barrotes, se deslizan sus delicadas manos por ellos, los acaricia y vuelve su baile.
Desaparece entre esa oscuridad y vuelve logrando que la tela roja de ese vestido, le envuelva en el giro que parece tomar las formas de una campana.
Cada movimiento lo adorna con suaves recorridos que dictan sus manos, dejando que el aire existente, se llene entre sus dedos de sutil encanto.
Su mirada clavada en aquella ventana, entre un paso tras otro, su respiración se agita.
Se escucha ese sofoco que produce su esfuerzo mientras levemente caen sus palabras, convertidas en un inapreciable susurro.
Que repite cuando vuelve a asomarse a la ventana enrejada,  mientras suspira, como si fuera una extraña plegaria.

mi soledad hoy está de fiesta”




2 comentarios en “El baile

Deja tu comentario, así nos haces grande

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: