Duró, lo que dura un beso

 

Cuando la vida te regala una prórroga

y te deja su memoria en el oído

la verdad que se concede al moribundo

hiere la piedad de una mentira es innecesaria

 

Perdió la mirada hace largo tiempo

más le valdría haber muerto.

 

Supo entonces,

que hay sentimientos

que no merecieron vivir,

habían fallecido

desde el primer beso

 

Bajo el deseo escondía escalofrío

sobre un mar de rojos pétalos

flotaron furtivos

 

Su almohada tibia sembraba cobijo

manos plantadas en surcos de caliente piel

en pleno invierno

 

La primavera floreció un oscuro velo,

negro tul de húmedas lágrimas

y grito contenido.

Golpes galopando su pecho.

 

Presenciar como cabalgaba

a muslo tendido,

desbocado  por polvorientos caminos

 

Sus manos marchitan al silencio,

intramuros…

 

Ahora,

cuando relee sus palabras

irreconocibles letras

ni sabe como surgieron.

Delira incapaz de repetirlas,

las busca adentro,

esperando que se lo permita

clemente el olvido.

 

Ya no se retuerce al menos.

Vértigo de sequía,

ansiedad de trueno.

Oler a lluvia nuevamente,

cuando hace tanto que no llueve.

 

Y el reloj sique corriendo

muy lento,

tan lento.

 

No hay cabello al viento.

 

 

@carlaestasola

Extremadura, 29 de Septiembre de 2016 a las 20:30

 

Ella
Carla Duque es el pseudónimo de una mujer que no creía en sí misma. Aprendió a integrar en su vida cotidiana todos los grandes adelantos de la tecnología desde hace tanto que no alcanza a recordar, lidiando con todo tipo de engendros con teclados. Sobrevivió al cambio de siglo adaptándose a su entorno, no sin esfuerzo. Fue acusada en juicio sumarísimo de huir de la realidad con este personaje, no sabían sus jueces que nada había más lejos de su realidad que la vida real.

Yo
Soy en la medida en que me dejo llevar por las teclas, procuro con toda la torpeza comprensible en una advenediza, enlazar sílabas, componer palabras que se asocien entre sí expresando todo aquello que mí día a día no me permite expresar.

Desde niña me desahogué ante un folio y traté de asesinar mis recuerdos, más todo acababa siempre en una papelera, una hoguera, o en un cubo de basura, siempre hecho añicos.

Llego al mundo bloguero y monto mi primer blog en el año 2008. Luego, mi inconstancia me llevó al olvido. Volvía en el 2011 con otro, y otro blog… Pero no fue hasta el 2013 cuando surgió “La Mala Rosa”, le siguió “Subversión Labial”. No fue hasta mi colaboración para “El Poder de las Letras” desde hace dos años al que debo mi recién estrenado metodismo. He conseguido a regañadientes sentarme con periodicidad a escribir para mi cita de los viernes con los lectores.

Y hasta aquí puedo escribir, el futuro es incierto, sigo sin creer en mí misma, pero no cejo en el empeño de conseguirlo algún día.

9 comentarios en “Duró, lo que dura un beso

Deja tu comentario, así nos haces grande

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: