Dulce tentación 17.

El viernes a las tres de la tarde, Samuel y Becky fueron a la oficina de Events para recoger a Norah y reunirse con Amy y Josh para dirigirse en dos coches hacia Palmville.

Esa misma mañana, Norah llamó a sus abuelos para avisarles que serían uno más y se alegraron al descubrir que se trataba de Becky, la hermana de Samuel. Tanto Anne como Ray estaban encantados de que por fin su nieta se dejara querer y dejara de temer al amor.

Charles y Susana Walsh, los padres de Amy, esperaban junto a los abuelos de Norah a que Amy y Norah llegaran acompañadas por Samuel, Josh y Becky.

Ambos coches aparcaron en la calle frente a las dos casas y rápidamente se bajaron del coche para estirar las piernas y acercarse a saludar a las dos parejas que esperaban su llegada con una sonrisa en los labios.

–  ¿Cómo ha ido el viaje, cielo? – Le preguntó el abuelo Ray a su nieta mientras la saludaba con un fuerte abrazo y añadió en un susurro: – ¿Sigue cuidando Samuel tan bien de ti?

–  Demasiado bien, abuelo. – Le confesó Norah sonriendo tímidamente. Se volvió hacia a su abuela y, mientras la saludaba con un abrazó le preguntó: – ¿Cómo estás abuela?

Amy también saludó a sus padres y acto seguido hicieron las presentaciones oportunas. Samuel ya conocía a los abuelos de Norah, por lo que los saludó educadamente y les presentó a su hermana Becky y a su mejor amigo y abogado Josh, a quienes también adoraron nada más conocer. Amy cogió de la mano a Josh y se lo presentó a sus padres como su yerno, algo que los Walsh y todos los allí presentes se alegraron de escuchar, sobretodo Josh.

Una vez hechas las presentaciones oportunas y después de saludarse, todos entraron en casa de los Smith y se acomodaron en el amplio salón mientras que la abuela Anne y Susana traían de la cocina una estupenda merienda con galletas caseras que habían pasado haciendo toda la mañana para darles una sorpresa, pues a Norah y Amy les encantaban.

–  Mm… ¿Quién ha hecho esta maravilla de galleta? – Preguntó Becky devorando una de las galletas.

–  ¿Te gustan? Las hemos preparado Susana y yo esta mañana, a Norah y Amy les encantan. – Le respondió la abuela Anne.

–  Espero que no se trate de una receta secreta, me encantaría aprender a hacer éstas galletas. – Le dijo Becky con sinceridad.

–  Si quieres, puedo enseñarte. – Se ofreció la abuela Anne encantada. – No tienen ningún misterio y ya verás cómo te salen buenísimas.

Merendaron todos juntos y después dejaron que los invitados se instalaran en sus habitaciones. Josh se instaló en la habitación de Amy en casa de los Walsh, Becky en la habitación de invitados de casa de los Smith y Samuel se instaló en la habitación de Norah.

–  ¿Estás segura de que a tus abuelos no les importará que duerma contigo? – Le preguntó Samuel algo preocupado por lo que los abuelos de Norah pudieran pensar.

–  Mis abuelos, pese a su edad, tienen una mentalidad muy abierta. – Le dijo Norah divertida. – De hecho, ha sido idea de mi abuela que tú te instalaras en mi habitación conmigo. – Le dio un beso en los labios y añadió bromeando: – Si nos descuidamos, son capaces de organizar una boda.

–  Me casaba contigo ahora mismo, pequeña. – Le susurró Samuel al oído mientras la agarraba de la cintura para atraerla hacia a sí y envolverla con sus brazos. – Sé que todo esto está yendo muy rápido y que tú tienes una especie de miedo al compromiso por lo que no quiero presionarte, pero espero que al menos pueda disfrutar del fin de semana contigo, como una pareja que se está conociendo.

–  ¿Qué me estás pidiendo exactamente? – Quiso saber Norah sabiendo que se traía algo entre manos.

–  Básicamente, te estoy pidiendo carta blanca para besarte, acariciarte y abrazarte como una pareja, es decir, nada de ser un amigo con derecho a roce. – Le aclaró Samuel mirándola a los ojos para observar su reacción. – ¿Qué me dices?

–  A ver si me ha quedado claro. – Apuntó Norah. – Además de exclusividad, me pides carta blanca para comportarte como mi pareja delante de mis abuelos. – Le miró a los ojos y le preguntó: – Mi abuela va a pensar que eres alguna especie de actor que he contratado para que finja ser mi novio y deje de darme la tabarra con lo de formar una familia.

Samuel se echó a reír al escuchar las burradas que Norah acababa de decir y, cuando se recompuso, la miró con dulzura y le susurró antes de besarla en los labios:

–  No me has entendido, pequeña. Simplemente quiero que seas mi pareja, mi novia, mi chica, no quiero ser uno más en la lista, quiero ser el último.

Norah y Samuel se entretuvieron haciendo el amor en la habitación y fueron los últimos en regresar al salón, pese a que Amy y Josh habían tenido que ir a la casa de al lado. Cuando entraron en el salón, se encontraron con Gerard y a Samuel le cambió la cara, sobre todo cuando lo vio charlando alegremente con su hermana pequeña.

–  Ni se te ocurra hacer ni decir nada. – Le advirtió Norah leyéndole el pensamiento. – Becky necesita distraerse, conocer gente nueva y tomar las riendas de su vida, no puedes interferir en sus decisiones. Y la verdad es que Gerard es un gran tipo, te gustaría tenerlo de cuñado.

–  De acuerdo. – Aceptó Samuel. – Si tanto confías en él y tan buena persona crees que es, supongo que estoy obligado a darle una oportunidad. Pero si le hace daño a mi hermana…

–  Sht. – Le interrumpió Norah. – Mira los ojos de Gerard y los ojos de tu hermana, están brillantes de alegría y felicidad, se han gustado.

–  Por el bien de tu amigo, espero que no te equivoques. – Murmuró Samuel sin quitarles el ojo de encima a Gerard y Becky que continuaban charlando alegremente.

Norah rodó los ojos y lo dejó por imposible.

Pasaron la tarde charlando todos juntos en el salón, contando y escuchando viejas anécdotas de cuando Amy y Norah eran pequeños. Josh recibió una llamada que le confirmó que el estado había retirado la demanda para reclamar el coste de los desperfectos causados en el museo y les anunció la estupenda noticia, dándoles una alegría a todos los allí presentes.

Durante el fin de semana, Norah y Amy aprovecharon para enseñarle el pueblo a sus invitados, llevándoles a los rincones más emblemáticos mientras que les relataban viejos recuerdos de épocas pasadas. Gerard se apuntó a acompañarles y no se separó ni un instante de Becky, aunque mantuvo una distancia prudente con ella debido a las miradas asesinas que le dirigía Samuel.

Samuel besó acarició y abrazó a Norah todo lo que le apeteció, estuviera quien estuviese delante, y a Norah le encantó que se mostrara tan cariñoso y atento con ella, tanto que derribó los últimos pedazos que aún quedaban en pie de su muralla de defensa.

About Rakel Relatos

Mi nombre es Rakel,tengo 30 años y vivo en Barcelona.Soy una aficionada a la escritura y la lectura sobre todo de novelas románticas y eróticas.Siempre me ha gustado escribir y en abril de 2013 me animé y cree un blog en Blogger. Los relatos de Rakel. Tras poco más de dos años y medio , inicio una nueva etapa en wordpress.En mi blog podréis encontrar relatos y novelas en las que el amor, el sexo y las aventuras son los protagonistas.¡Gracias por vuestra visita!

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