¿Dónde quedó la pasión?

 

 

 

¿Dónde quedó la pasión

de los tiempos de amor que marcó nuestras vidas?

¿Dónde quedaron anclados los divinos momentos

de lujuria y placer que a nuestros cuerpos hacía arder

y nuestras sábanas quemaba?

¿Qué quedó del ayer cuando bastaba una mirada 

para que temblara la tierra y maremotos levantara?

No quedaron rescoldos, solo oscuras cenizas quedan

del abrasador fuego que un día fue nuestra hoguera.

LLamas que por sí solas no arden, que olvidamos avivar,

que agonizaron lentamente en la monotonía recluídas.

 Pasto de la desgana fueron y se consumieron juntas

y juntas murieron como llamas sin fuego en una pira.

Incendio ya caduco

¡Qué lejana queda la pasión que prendió el deseo!

Cayó en manos de la glaciación,

 en hielo se fue convirtiendo sin darnos cuenta.

 Presa quedó en las redes que le tendió la rutina,

en la creencia de perpetuidad, de la confianza vana en lo eterno.

  Incendiados amores que en los corazones provocan flamas,

amores que sin dejar rastro se extinguen

y mueren cuando no se alimentan y el fuego no se aviva.

Negras cenizas,

calcinados recuerdos que de su pasado entrega hacen al viento,

suspendidas en el aire quedan sus partículas,

 humeante estela de negra humareda.

Desprendidos todos los hábitos y vestiduras que cubrían los

corazones enamorados,

grises en su coraza se ocultan curtidos de silencio y soledades.

Con atenta mirada el alma observa en sus adentros

buscando un rescoldo como señal de vida.




Desesperado intento

de reavivar de nuevo lo que sin remedio se apaga,

¿Merecerá el esfuerzo la pena o mejor dejar que se funda en la

nada?

¿Merecerá la pena reavivar cenizas que en polvo convirtieron las

esperanzas?

Amor que se incubó en el infierno

 despidiendo fuego a bocanadas por sus entrañas.

Atracción exacerbada de insaciable deseo

que vibrante y enloquecido por los poros penetra.

Enfebrecido veneno que se inyecta en la sangre, fiebre

enardecida que circula por las venas.

Pasión que no prolongó su tiempo y murió sin eternizarse.

 Amores pasionales que se evaporan con el tiempo,

 derrotadas mueren en el campo de batalla cuando la pasión

acaba,

cuando el deseo solo satisface al cuerpo sin alimentar el alma.

Deseos insaciables que con fuego responden

hasta dejar el infierno frío y desprovisto de flamas.

Cenizas que en las noches se acumulan calcinando anhelos,

viejas brasas que no alcanzaron satisfacer el alma.

 

 

 

Imagen de la red

About Marina Collado

Me gusta todo lo relacionado con el arte, la cultura, literatura sin ser experta . Me encanta leer y escribir y estoy en este mundo de las letras de forma accidental.

6 comentarios en “¿Dónde quedó la pasión?

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