EL PODER DE LAS LETRAS

DÓNDE ESTÁS

Es injusta, inaceptable, esta cruel enfermedad que se apodera de tus seres queridos. Los maltrata escondiendo aquello que fueron, los aparta de todo aquello que quisieron. Moral y físicamente los destroza, los humilla inmerecidamente, no son dueños de sus actos.
Y una se pregunta, qué dónde están. Ya no son quienes eran, no los reconoces, en el mejor de los casos, si lo hay, ríes. Pero el llanto y la frustración son la forma más cotidiana de vida.
Es lícito que les perdones sus actos, no son ellos, pero la rabia de no hallarlos cuando les hablas o simplemente cuando los ves con la mirada perdida llamándote como a su madre.
Rompe dentro de ti cualquier momento de paz y tranquilidad que destroza tu estabilidad. No están aquí, ni allí, son la conversión de sí mismos a su niñez. Adultos olvidados por su mente, que no saben comer, ni saben cuándo ni dónde aliviar sus necesidades.
En una palabra, o en varias, da igual, como lo plantees, son seres humanos que se trasforman en otros y se olvidan de vivir, a pesar de que su corazón late con fuerza y quieren, aunque no lo sepan decir. Y sufren y sufres, siendo más injusto para ellos que para ti, por el momento.
Es la enajenación mental que te atrapa, que te esconde en ella, no dejándote ver, es la apisonadora de la vida, llamada Alzheimer.
“Escrito desde la impotencia y la desesperación”
Adelina GN

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