Se cubre el firmamento con la luz de un nuevo día dejando al descubierto todos los deseos que en la noche se formularon y grabados quedaron en el rutilante brillo de las estrellas. Se cubre el atardecer con figuras geométricas, moldeando estructuras de arquitecturas perfectas, creando un lienzo de espectaculares formas para el recreo y deleite en la dulce contemplación de la mirada que se alza hacia el cielo.

En su majestuosidad asoma la luna con tímida mirada dando tiempo al sol para la despedida de lo que fue el último tramo del día con un poético beso con el que deja la estela de su recuerdo. Se prepara la Diosa Luna para su ronda nocturna a expandir su luz en la oscuridad que en la noche reina. Guardiana de tesoros ocultos tras las estrellas ofrece cobijo a múltiples sombras que se dan cita en las esquinas ocultándose del reflejo y mantener  los secretos guardados entre miradas y silencios.

Se percibe el aroma que la brisa acerca desvelando los llantos que se esconden en las alas del tiempo, no se le escapa detalle a la dama noctámbula por más que se quiera, sabedora de todos los rumores, conocedora  de todas las tristezas, cómplice silenciosa que a los amantes en su luz envuelve.

 

@Marina Collado