CON DIEZ CAÑONES POR BANDA…

CON DIEZ CAÑONES POR BANDA…

 

De chico, uno de mis sueños era ser pirata; claro, lo encontraba emocionante y aunque el término no fuera común a mi habla, romántico, porque los piratas que conocía por la literatura siempre tenían a la novia que era bella y vivía en una ciudad lejana.

 

Los piratas de mi fantasía eran caballeros que recorrían mares huyendo de los que ellos consideraban enemigos, o dándoles batalla sin importar el número de barcos que tuvieran, desafiando a la muerte que nunca les llegaba, pues en el momento justo, el viento que hinchaba las velas los hacía escapar entre un  tronar de cañones que imaginaba alimentados por sudorosos marineros súbditos de algún rey.

 

He contado otras veces que desde la terraza de la casa en Barranco se veía el mar y que montado sobre la baranda de madera que allí había, vivía las aventuras leídas e inventaba nuevas; decía también que era un juego que tenía capítulos y que cada tarde volvía de surcar la fantasía diaria; los piratas habitaban mi mundo y sin disfraz alguno, soñaba con ser uno.

 

Ahora sé que los piratas eran sanguinarios delincuentes que navegaban en busca de las presas en su coto de caza que era el mar; también sé que los corsarios (¡qué bonito es el nombre!) eran piratas que tenían la mentada “patente de corso” que dada por un rey o una reina autorizaba sus pillajes y les daba un manto de respetabilidad legal, a cambio de un porcentaje del botín a la corona contratante; digamos que los corsarios eran piratas por encargo y no supe nunca si lo que los movía era el odio o la ambición, que protegida, se teñía del color de lo lícito.

 

Ahora que sé todo esto y muchas cosas más, recuerdo con cariño esos años de infancia, donde el no saber era simple inocencia y nadie me tildaba de ignorante; fui pirata, navegué siete mares y mi poema preferido fue “La Canción del Pirata” de Espronceda, que le oía recitar a mi padre…

 

Por supuesto, eso de haber sido pirata nunca ha figurado en mi historia de vida porque nadie lo creería y la única prueba que poseo está enterrada en mi memoria; en un cofre, claro.

 

 

 

Imagen: www.bacarossi.com

7 comentarios en “CON DIEZ CAÑONES POR BANDA…

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