Dicen de los poetas - Página de escritores - El poder de las letras

Dicen de los poetas

Dicen de los poetas

que son unos seres vagos,

mentirosos, manipuladores,

inconscientes, irreverentes,

irrelevantes, engreídos,

locuaces y rebeldes.

Independientes y ciegos,

caprichosos, calculadores,

insurrectos, observadores.

Subversivos, inconexos,

ridículos, estrafalarios

raros, controvertidos,

inigualables, peregrinos,

cortantes e hirientes,

regalones, elegantes,

concluyentes e inconclusos.

Vagos pues con menos palabras que los escritores de relatos o novelas consiguen despertar el alma del lector, latiendo en verso, despiertan corazones. Remueven la tristeza o la alegría en el café de los recuerdos.

Mentirosos porque usan las palabras, tejiendo con sus hilos una tela de araña, donde la sensibilidad queda atrapada sin salida.

Manipuladores al cambiar los significados, envolviéndoles en el papel más precioso que oculta un regalo que luego resultará ser falso.

Inconscientes pues se dejan llevar por su ego sin pensar nunca en el de enfrente, hiriendo fácilmente pues saben sacar triples partidos a las palabras ambiguas.

Irreverentes pues no se atienen a normas para conseguir aquello que quieren, incluso variando las matemáticas en su propio beneficio.

Irrelevantes se les considera en un mundo donde todo está debidamente encasillado, ya que ellos son los que nunca caben en la cuadrícula y porque sin ser escritores ni aprendices viven en el mundo de en medio.

Engreídos, mini dioses consiguiendo siempre lo que desean, aplicándose en el verso. Detectores de almas cándidas a la búsqueda de sentimientos.

Locuaces cultivan el huerto de su léxico, estudiando nuevas formas y significados para lograr su empeño. Unos más estudiosos que otros, otros sin embargo más certeros.

Rebeldes pues siempre se enfrentan tomando partido por las causas perdidas, precisamente porque en las guerras de palabras apenas hay muertos. Revelarse es innato a la poesía, contra qué, eso ya es cosa del que escribe.

Independientes por no admitir que nadie les enmiende un verso, o les corrija un acento. Que si hay que poner, se pone, pero lo ponen ellos.

Ciegos pues no necesitan la vista para mirar al mundo, que interpretan de su caleidoscopio. Descomponiéndolo para volver a reconstruirlo, como un puzle con múltiples posiciones, a su individual albedrío.

Caprichosos porque ven en cada cielo un sol, e intentan cogerlo aun quemándose los dedos. Cualquier flor es bella, aun con espinas, y cualquier paisaje es bello, incluso el desierto.

Calculadores de operaciones para multiplicar situaciones y contarlo luego.

Insurrectos porque no admiten los límites, su capacidad de ponerse del lado de los perjudicados o desfavorecidos no sólo socialmente, sino en cualquier ámbito les lleva a a variar de extremo constantemente.

Observadores porque sin sus sentidos no serían capaces de despertar el monstruo o el héroe que llevan dentro.

Subversivos porque su partido siempre es el de los justos y ese lado sólo es posible poniéndose el mundo por montera, ya que no hay más verdad que la que explota en su corazón.

Inconexos porque en su mundo irreal nada les liga nunca, ni siquiera a la Tierra, ni la gravedad es capaz de retenerlos.

Ridículos pues desconocen lo que para el resto de personas es ese sentido, que no entra dentro de los otros cinco vitales.

Estrafalarios porque en su idea del mundo todo es válido desde lo que nunca ocurrirá a los imposibles, todo queda cerca con el vehículo que conducen.

Extravagantes, como cualquier otro artista. Raros, controvertidos, inigualables o peregrinos. Constantes e hirientes, regalones y elegantes.

Concluyentes inconclusos buscando algo que destacar en cada abismo.

Podría seguir adjetivando hasta el infinito porque al fin y al cabo sólo desde mi punto de vista he descrito, esto y muchas cosas es para mí un poeta, aunque cualquier ser humano podría haberse sentido definido.

Y no por no escribir deja uno de ser un poeta. Cada cual escribe en verso cómo o con lo que tiene a mano, le parece, le place o le duele.

Incluso sin proponérselo uno puede ser de culto o maldito, ya que eso lo define quién lo percibe.

@carlaestasola

Entre los olvidos y los olivos. Día de definirse, más como no creo en las banderas, os dejo mi credo pequeñito.

6 comentarios en “Dicen de los poetas”

  1. Aunque los poetas o escritores no ondeemos banderas, yo dejaría la tuya bien puesta que al viento cantará todo lo que has dejado aquí escrito.

    Muy bueno.

    Besos y caricias a los olivos,

    Responder
    • Querida y dulce elfa del bosque de las letras, gracias siempre por tu mano tendida, por tu abrazo y lectura. Mis queridos olivos están empezando a tornar su fruto en el color del otoño y a su abrigo escribí. Ahora de vuelta en la menos inspiradora Madrid. Mil besos amiga

      Responder

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