Devanando el hilo

 

Mil veces le pidió que me dijera la verdad
mil y una consiguió convencerla en parte
de una inocencia que nunca debió creer

Tantas veces le pidió, le rogó
que su orgullo se fue devanándose
creciendo en su interior una enorme bola
que hacía de escudo contra lo que se les venía encima.

Ya no recuerdan quien estaba más cansado,
si uno de preguntarle,
o el otro de soportar en interrogatorio.

Siempre hay un algo que nos grita interiormente
que no se nos dice toda la verdad.

La piel sigue erizándose, pero es levemente diferente.
Las palabras mutan al amargo regusto de la mentira.
La sospecha hiere más que la mentira.

Finalmente, cuando todo sale a la luz,
hay damnificados,
siempre por desconocimiento del resto de casos.
Y a pesar del calvario soportado,
lo peor está por llegar.

La grieta se abre insalvable,
todo se precipita a nuestros pies.
Las alas incapaces de remontar
pesan bajo un plúmbeo plumón.
Nada podrá evitar un picado.

Nada, excepto la palabra,
hecha caricia que muda inicia su andadura
desde la traición a otros nidos.

Llegan entonces las carroñeras,
a desmenuzar lo poco que queda
impregnándose de sangre caliente,
derramando el hilo de vida que luchaba
por alcanzar a duras penas
el agónico corazón del ave.

El sol secará la mortífera escena,
la lluvia pudrirá los restos que
penetrarán en las raíces que abonarán
otras rosas nuevas,

E igual que nació,
por una traición
la mala rosa muere
descansa en paz!

¡Boba!

Carla

@carlaestasola                 En Madrid a 01/07/16 a las 11:56

Ella
Carla Duque es el pseudónimo de una mujer que no creía en sí misma. Aprendió a integrar en su vida cotidiana todos los grandes adelantos de la tecnología desde hace tanto que no alcanza a recordar, lidiando con todo tipo de engendros con teclados. Sobrevivió al cambio de siglo adaptándose a su entorno, no sin esfuerzo. Fue acusada en juicio sumarísimo de huir de la realidad con este personaje, no sabían sus jueces que nada había más lejos de su realidad que la vida real.

Yo
Soy en la medida en que me dejo llevar por las teclas, procuro con toda la torpeza comprensible en una advenediza, enlazar sílabas, componer palabras que se asocien entre sí expresando todo aquello que mí día a día no me permite expresar.

Desde niña me desahogué ante un folio y traté de asesinar mis recuerdos, más todo acababa siempre en una papelera, una hoguera, o en un cubo de basura, siempre hecho añicos.

Llego al mundo bloguero y monto mi primer blog en el año 2008. Luego, mi inconstancia me llevó al olvido. Volvía en el 2011 con otro, y otro blog… Pero no fue hasta el 2013 cuando surgió “La Mala Rosa”, le siguió “Subversión Labial”. No fue hasta mi colaboración para “El Poder de las Letras” desde hace dos años al que debo mi recién estrenado metodismo. He conseguido a regañadientes sentarme con periodicidad a escribir para mi cita de los viernes con los lectores.

Y hasta aquí puedo escribir, el futuro es incierto, sigo sin creer en mí misma, pero no cejo en el empeño de conseguirlo algún día.

4 comentarios en “Devanando el hilo”

  1. Un tema recurrente en Carla un canto al desespero una ausencia de Esperanza de nueva vida , de nuevo amor
    Ella sabe hacerlo mejor y si esta vivencia no es real lo está exagerando reclamando lastima

    Orgullo querida Carla ya está bien de arrastrar penas y lágrimas

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