Me dirijo a ti por el camino que conduce hacia la luz. Me dirijo a ti y me dedico en plena noche el honor de pensar en el reencuentro.

Miro a través del cristal que cubre los pensamientos y despeja las dudas acumuladas por el opaco cristal que distorsiona la visión de este lado dividiendo el paisaje entre lo ficticio y lo real, lo vivido y lo soñado, el pasado y el presente, lo no vivido, lo eterno y lo efímero.

Me dirijo a ti sin pensar si estarás ausente de presencia o serás nebulosa blanca que salga a mi encuentro, sólo me dejo llevar por el pálpito que me acompaña y sigo el camino que el alma me indica. Un sendero por donde mis pies gravitan y mi cuerpo se eleva como pluma al viento sin perder la dirección, orientada a la luz que percibe el Ser a través de la frondosidad del bosque y que sabe existe al otro lado del laberíntico paisaje.

Me dirijo a ti abrazada a la esperanza del encuentro final hacia el que el alma se dirige, mi destino y lugar de origen.

 

 

@Marina Collado