Encerrada entre mis sentidos y mi mente,   
aislada de un mundo indescifrable
para mis emociones idas,
pertrechada con uñas,
mirada de sable y un no sé qué.
Desato mis grilletes liberando mis demonios,
falsos sueños y esperanzas corroídas.
En este acto pretendo deshacerme de quebrantos,
heridas sangrantes y mis falsas alas.
Ahora y en menos de un instante
he de reconstruir el suelo de mi ser.
Váyanse ideales infructuosos,
fuera del depósito de horas fecundas,
Retírense de mis ojos
o he de cortarlas con mi filosa vista.
Despliéguense y vuelen más allá de 3000 universos,
no osen rondar más lo que soy y siento.
No más ángeles negros…
No más dagas en mi pecho…
No más destellos en mi alma de luces vanas…
Vida, quédate calma y sin agua que te inunde.
De ti me sostengo, me cubro,
me lleno y te reconozco mía,
sin la certeza de hacia donde enfilamos rumbo.
Confía en que arrancaré la bruma de mi presencia
para caminar en tierra
sin clavar más espinas.

Viviana Lizana Urbina