DESOLACIÓN

DESOLACIÓN

Nadie me iba a creer por tanto escribí un relato, algo que contrastase la verdad con la irrealidad vivida por mí.
No quiero que nadie me crea, por eso cuento los hechos, igual que se cuenta una historia ficticia, un relato que aún faltando a la verdad llega a ser tan creíble como la propia realidad…
Todo estaba preparado de la noche anterior, seguro sería un hermoso día, uno de aquellos días que se guardan en el recuerdo.
El sol brillaba en lo alto de la colina y una primaveral brisa nos llenaba de sensaciones.
Tiré de la sábana, dejando al descubierto el cuerpo dormido de Pol. Me quedé observándolo, su piel blanca y suave me estaban excitando. Pero no era el momento, teníamos que ir a la playa, estaba todo preparado.
En ese momento me levanté dejando caer la parte de la tela que a mí me cubría, así que mi cuerpo quedó desnudo frente a sus ojos, que se abrían en ese instante.
Me pidió que me acercase, le dije que no, que al regreso, entonces era cuando íbamos a disfrutar de aquel momento, que sin querer, yo, alimente al apartar la ropa de cama del cuerpo de Pol.
Poco después estábamos en carretera, haciendo rugir el motor del automóvil que hacía muy poco nos habíamos comprado. Para ello sirvieron los ahorros de la boda ya que no nos llegamos a casar, las circunstancias lo habían querido así, eso y sus padres, claro. Diciéndome que borrarse aquellos recuerdos de mi mente y disfrutase del día de playa.
Con el brazo sintiendo el viento y la velocidad, Pol se arriesgaba emocionado apretando el acelerador. Cien, ciento veinte… y no quise mirar más…
De pronto aquel pájaro se estampó en la luna y el volantazo fue terrible, hasta el punto en el que el automóvil quedó con el techo en el suelo.
Miré hacia Pol y me sonreía, no sabía que ocurría, solo que cerré los ojos un instante y desperté en la cama con él…
Dios mío todo había sido un mal sueño, Pol aún dormía, tiré entonces de la sábana y lo dejé al descubierto. Me levanté y de igual modo que en el sueño dejé mi cuerpo al desnudo. Él me miró y me pidió que fuese a su lado, recordando el sueño y el accidente, no me lo pensé, me acosté…
Sus manos recorrieron mi cuerpo, las mías lo median palmo a palmo, gozamos como nunca lo habíamos hecho. Sin dejar nada para luego, sin posponer nada para otro momento. Nos amamos sin precedentes…
Quedando tendidos en la cama exhaustos, escuché un sonido, unos pitidos me hicieron volver la cabeza y abrir los ojos…
Viendo que estaba un gran número de médicos quise preguntar, pero no pude, frente a mí estaban mis padres y los suyos, aquello ya no era normal, ya que no se hablaban entre ellos, ni con nosotros.
Por momentos mi mente voló hasta los días del conflicto, mi vida pasó como si fuese una película por delante de mis ojos. La crueldad que tuvimos que vivir se apoderaba de mí angustiándome, hasta el punto en que quise saltar de la cama y buscar a Pol.
Volví a la posición horizontal que estaba, me ayudarían a calmarme inyectando en una de aquellas vías que llevaba en el brazo algún calmante, ya que comencé a relajarme, preguntando por Pol en cada uno de mis parpadeos.
Mis ojos se cerraron del todo, pero…
No me había dormido, cuando escuché hablar… Cuando despierte, habrá que decirle que su chico murió…
Abrí los ojos como platos y pese a la entubación, en mi mente grité su nombre.
Frente a mi desolación, alguien me tomó de la mano y soltando una penosa lamentación, dijo, pobre chico, a ver cómo le decimos que su chico ya no está.

Adelina GN

1 comentario en «DESOLACIÓN»

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