Dejé volar la imaginación y viajé y viajé por mundos que inventé, mundos viejos que adiviné y otros nuevos que descubrí.

Dejé volar la imaginación y desplegué mis alas sin vacilar iniciando el vuelo junto al viento. Fui arrastrada por vendavales y brisa fresca, el viento fue mi guía y timón durante parte del trayecto.

Sin rumbo navega la fantasía por tierra, mar y aire, salvando distancias, surcando cielos, quemando infiernos, buceando en los abisales de las profundidades marinas, abriendo canales de nuevos tiempos. Vidas inventadas y creadas, vidas con muchas vivencias sin tiempos, sueños y fantasías de vívidas experiencias.

Dejé volar la imaginación y llegué hasta los confines del Universo, me convertí en una Supernova, fui luna, sol, polvo de estrellas, estela sutil de la cola de un cometa. Me detuve en las galaxias más lejanas conociendo almas bellas, aprendí nuevos dialectos, descifré códigos y envié mensajes por todos los planetas.

Conocí la magnitud del Universo y el infinito Amor que hay en su mirada. Aprendí el lenguaje oculto del silencio y a expresar Amor como único dialecto. Descubrí la grandeza que ante mí quedaba al descubierto, en mi interior todo se transformó y mi alma emocionada lloró de agradecimiento.

Agradezco cada día mi fortuna porque dejé volar la imaginación y viví con conciencia plena en el mundo de mis sueños donde existe otra realidad más allá de la conocida.

 

 

@Marina Collado