Deja que te coma a versos

 
Besos que son sustantivos,
adjetivos,
comparativos,
superlativos.

Besos sin historia,
ordenados
descompuestos,
rotos,
sangrantes,
muertos.

Besos que resucitan,
que amainan tormentas.

Que amanecen,
que trasnochan,
de buenas noches,
de noches buenas.

Salvajes
o asilvestrados.

Besos amaestrados,
compungidos,
llorados,
anhelados,
incomprendidos.

Besos que hielan,
que hierven,
sonoros.

Besos enfermos,
que engordan

Besos suplicio,
perfumados,
de colores,
perlados,
estridentes.

Besos olvidados,
sufridos,
enquistados en la piel.
Fingidos,
mentidos.

Hay besos descoloridos,
insurgentes,
reivindicativos,
flotantes,
de izquierdas,
extremos.

Descolocados
o que descolocan…

¡Ay besos!

Besos bandera,
y retaguardia.

Besos frontera,
y refugiados,
los hay refugio en la penumbra de la vida.

Mordaces,
fugaces,
estrellados.

Besos que hacen cobras,
anillados,
vertebrados,
apretados.

Contumaces,
pacientes.

Besos que nublan la mente
que penetran.

Besos que encarcelan,
que liberan,
que amamantan
y alimentan.

Besos que florecen en cualquier época.
Y besos de verano, pasajeros.

Besos que navegan olas de verano cálido.
Besos de invierno nevado.

Besos que laten,
que lloran,
que amargan a hiel,
que lleva el viento

Besos que tienen puentes,
que cruzan lagos.

Besos que te hunden en el abisal océano.

Besos de brisa mediterránea
al son de Serrat.
Besos cortina de gasa al aire fresco.

Besos profundos,
oscuros,
alimentados por poemas de Aute.

Besos de perlas tardías,
heridas de besos,
que no saben amar
que traicionan.

Besos que son historia,
después de una guerra.
Besos fotografiados para el recuerdo,
besos selfi.

Besos de madre,
de hijo,
de novia,
mujer.

Besos de caliente amante.

Besos buscados,
besos perdidos,
robados,
entregados,
maltratados,
deslenguados.

Besos cantados,
vitoreados,
silenciados,
secretos,
escondidos,
mal dados.

Darme besos.

Besos, ¡daos besos!
Y daos por besados.

No dejes para mañana,
un beso que puedas dar hoy.
@carlaestasola
Extremadura, 14/09/2016 a las 22:02

Ella
Carla Duque es el pseudónimo de una mujer que no creía en sí misma. Aprendió a integrar en su vida cotidiana todos los grandes adelantos de la tecnología desde hace tanto que no alcanza a recordar, lidiando con todo tipo de engendros con teclados. Sobrevivió al cambio de siglo adaptándose a su entorno, no sin esfuerzo. Fue acusada en juicio sumarísimo de huir de la realidad con este personaje, no sabían sus jueces que nada había más lejos de su realidad que la vida real.

Yo
Soy en la medida en que me dejo llevar por las teclas, procuro con toda la torpeza comprensible en una advenediza, enlazar sílabas, componer palabras que se asocien entre sí expresando todo aquello que mí día a día no me permite expresar.

Desde niña me desahogué ante un folio y traté de asesinar mis recuerdos, más todo acababa siempre en una papelera, una hoguera, o en un cubo de basura, siempre hecho añicos.

Llego al mundo bloguero y monto mi primer blog en el año 2008. Luego, mi inconstancia me llevó al olvido. Volvía en el 2011 con otro, y otro blog… Pero no fue hasta el 2013 cuando surgió “La Mala Rosa”, le siguió “Subversión Labial”. No fue hasta mi colaboración para “El Poder de las Letras” desde hace dos años al que debo mi recién estrenado metodismo. He conseguido a regañadientes sentarme con periodicidad a escribir para mi cita de los viernes con los lectores.

Y hasta aquí puedo escribir, el futuro es incierto, sigo sin creer en mí misma, pero no cejo en el empeño de conseguirlo algún día.

1 comentario en “Deja que te coma a versos

  1. Me encanta Carla, besos, que puede haber más lindo en toda su extensión que un beso, aunque cuidado con los de Judas. Me recuerda un poco al poema Besos de Mistral. Besos mi niña!!

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