De Gallinas, Monstruos, Buitres y Muchachas

 

 

El aire de la mañana se llenó de gallinas
rojas, multicolores.
Danzaban en el alféizar;
las motas de polvo
se agitaban al sol

En la noche,
cuando saliste
clandestina y descalza rumbo al malecón,
te siguieron las gallinas;
picoteaban las semillas etéreas,
luminosas
que tus huellas desnudas
dejaban en la grama

 

Ahora el silencio se tiende sobre el lago. Las gallinas
se tornaron monstruos de picos tornasoles
que te violan noche a noche;
y al son de tus gemidos
relumbran las estrellas

En el rincón del lago
donde se tienden las silentes cabañas,
ejerzo en soledad
el antiguo rito de evocarte:
me tiendo
para que camines en mi pecho;
que tus pies blancos y desnudos
atraviesen mi corazón de sur a norte
mientras el sol raya las nubes
con la punta cobriza de su entraña

En la media mañana,
los monstruos te devorarán despacio
como una mezcla de comida y cópula.
Te regurgitarán en el atardecer,
convertida en luz errática y real
que vivirá en la tibieza de mi lecho,
mientras las estrellas
una a una,
vomiten chamánicas,
carroñeras;
vibrantes aves
y las hagan llover
sobre nuestro edredón.

GOCHO VERSOLARI

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1 comentario en “De Gallinas, Monstruos, Buitres y Muchachas

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