EL PODER DE LAS LETRAS,  RETO #DameLaHistoriaTú

#damelahistoriatu “ él ”

Entre los surcos de la tierra se incrustan los hierros, la bruma envuelve el caminar tranquilo mientras con firmeza se dirige hacia el final del tren.

El  olor del carbón quemándose en la boca de la locomotora anuncia la salida mientras los pasajeros reunidos en la estación se despiden o se agitan nerviosos buscando entre sus enseres, algunos, un motivo para quedarse.

La humedad resbala por la ventana mientras ella mira hacia el vestíbulo, una luz tenue alumbra el pequeño ventanal donde el jefe de estación termina de ordenar los billetes expendidos. El minutero discurre despacio, un pequeño reloj de mano  y un viejo teléfono de color beis claro sobre su mesa le impiden observar como un muchacho se escurre cuidadosamente entre las ruedas de hierro.

Deja de respirar el tiempo suficiente para que cuando el soldado pasa a su lado, no le descubra. Se engancha el cinturón del pantalón y espera a que el tren arranque, su pequeño cuerpo temblequea y no puede evitar que un sollozo silencioso se despegue de su garganta.

El jefe de estación observa el cielo, no se había pronosticado lluvia, la niebla cubrió la mañana y la bruma se acerco en la noche dejando un halo de silencio y melancolía. Es el momento de dar la salida. Se coloca la gorra y camina hacia la cabecera del tren.

Activa la palanca de paso de la corriente y toca el silbato mientras el maquinista se despide del lugar con un intenso bufido.

María José Luque Fernández.




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