Daisy la orca valiente

Daisy la orca valiente

Daysi es una orca, esas que dicen los humanos que son ballenas asesinas pero ella era diferente, es muy joven de apenas diez años, nadaba sola por las aguas heladas del océano Ártico, había un grupo de orcas allí pero no se hablaba con nadie prefería estar sola porque no es como las demás. Llevaba dos días sin comer porque no le gustaba cazar, se alimentaba de los restos que dejaban otros depredadores, nadaba junto a un pedazo de hielo enorme cuando subió a la superficie para respirar y vio a una foca tumbada encima del hielo, se fue acercando poco a poco para poder verla mejor cuando de pronto la foca intentó levantarse pero no podía estaba herida.

– Comeme ya, por favor – le dijo la foca
-No, no voy a comerte solo quiero ser tu amiga, no soy como las demás no me gusta cazar. – contestó Daisy
-Ahhh, no? – preguntó la foca sorprendida – Entonces me puedes ayudar, estoy herida por el ataque de una como tú y necesito ir al otro lado donde está mi familia, seguro que están preocupados por mi.
-Puedes nadar?,-preguntó Daisy –
-Si puedo, aunque con dificultad porque mi aleta trasera está  muy dañada y eso me hará ir más despacio. Por cierto me llamo Pepa- respondió la foca –
-Hola pepa yo me llamo Daisy – respondió haciendo una reverencia-, vamos ponte a mi lado que yo te taparé para que nadie te vea e iremos poco a poco no te preocupes que verás a tu familia. Entonces la foca se tiró al agua con mucho cuidado para no hacer ruido y que otras orcas la escucharan,  se puso al lado de Daisy, empezaron a nadar cuidadosamente pero su aleta al estar herida dejaba un rastro inconfundible para ser olfateado por otros depredadores. De repente se acercó a gran velocidad una orca que pasó por debajo de ellas y se dio cuenta que había una foca herida, intentó atacar en varias ocasiones pero Daisy logró proteger a su amiga hasta llegar al otro lado donde un grupo de focas le ayudaron a refugiarse. Al ver que su amiga estaba a salvo Daisy se alejó lentamente en las profundas aguas heladas del océano, contenta y feliz porque sabía que tendría una amiga para siempre.

 

© Pedro Altamirano ( Daisy, la orca valiente)

 

El viaje maldito


El viaje maldito

Ed y Mia estaban a punto de celebrar su boda solo les faltaban unas semanas para el gran evento y lo tenían todo meticulosamente calculado y organizado excepto el viaje de novios, no se decidían a donde querían ir, Ed era un apasionado de las películas de terror y el quería ir a Rumanía a hacer la ruta del príncipe de las tinieblas por las montañas de los carpatos recorrer sus espesos bosques atravesar transfagarasan la carretera infernal, llegar a Sighisuara donde nació el conde Drácula y acabar en Bran la ciudadela que alberga el castillo del príncipe. Sin embargo Mia prefería un lugar cálido lleno de piscinas y un mar cristalino donde pudiera pasar horas tumbada al sol y probar todos los cócteles osea ella prefería ir a alguna isla del océano índico a ponerse morena y disfrutar de la cultura.
Fueron a una agencia de viajes a informarse de precios, horarios y demás menesteres. Los dos pusieron encima de la mesa sus ideas que tenían para hacer el viaje y entonces empezó Sue la mujer de la agencia a manejar el ordenador intentando complacer a ambos. Una vez termino con los dos presupuestos se los mostró y dijo:
– Mirar pareja el viaje de Mia a las islas Mauricio son 11 días con 9 noches en hotel de lujo con los vuelos y traslados vale 6950 euros, dijo Sue…
– Ostras!!!!! exclamaron los dos a la vez… un poco caro dijo Ed.
– Y el viaje de Ed a Rumanía 9 días pasando por las ciudades que me ha descrito y alojándose en hoteles de 4 estrellas con vuelos y traslados menos las excursiones por vuestra cuentas asciende a 3875 euros, aquí os dejo toda la información en este dossier y con calma lo miráis y decidís, tenemos tiempo aun quedan dos semanas pero no tardeis porque los precios de los vuelos irán variando según se acerque la fecha.

-Muchas gracias Sue por todo.-  dijo Mia

Estuvieron toda la tarde y la noche pensando y haciendo números de todos los gastos ocasionados y el dinero que les quedaría para darse ese pequeño pero caro capricho de viajar. A la mañana siguiente acabaron de desayunar y mirándose a los ojos se dieron un beso y decidieron ir a Rumanía puesto que era más barato, el otro viaje quedaría pendiente, ese fue el trato entre los dos.
Al cabo de dos semanas los novios se casaron felizmente,al día siguiente de la boda con la resaca todavía encima tuvieron que coger las maletas y se dirigieron al aeropuerto.
– va a ser alucinante Mia, estoy super nervioso poder adentrarme en el mundo del conde Drácula…Gracias Preciosa.- le dijo Ed a su mujer.
– Llevas todo lo necesario, cámara de fotos, video y demás. -preguntó Mia.
– Sí, sí lo llevo todo y el móvil por si acaso.
Cuando llegaron al aeropuerto se dirigieron a la ventanilla de su operador y enseguida embarcaron las maletas y su vuelo saldría en una hora aproximadamente. Mientras esperaban a salir estuvieron dando una vuelta por la terminal y Mia entró en una tienda para comprar unos chicles, cuando fue a pagar la dependienta la miró a los ojos y metiendo la mano en un cajón saco un crucifijo con una cadena de plata y le dijo…– tenga señora, le hará falta allá donde va.
Mia lo cogió y asustada le preguntó .-como lo sabe dónde voy?.
– La dependienta agachó la mirada y susurró.. lo pone en los billetes que lleva en la mano.
Mia salió de la tienda con una media sonrisa, pero no convencida del todo que esa mujer le diera el crucifijo porque lo había visto en los billetes.
– Buenas tardes señor Ed y señora Mia bienvenidos a Rumanía, estamos en la capital Bucarest, soy Mihail pero me podéis llamar Mike y seré su chófer particular para llevarles a su hotel.
– Gracias Mike muy amable…dijo Ed
– Les explicarán en su hotel un poco de los recorridos y las ciudades que visitaremos allí se les entregará una guía con toda la información necesaria y teléfonos por si acaso se pierden, pero tranquilos no seríais los primeros jajaja esbozó una sonrisa maléfica… era una pequeña broma nadie se ha perdido seguro.
-ufffff !!! Mia suspiró soltando todo el aire, sintiéndose más aliviada después de la broma.
– Primera parada dijo Mike.. estamos en la ciudad de Sibiu en el centro de Rumania, fue construida sobre un asentamiento romano y es el centro económico y cultural de transilvania, como veréis pasa un río que se llama Cibin, este es su hotel…Feliz estancia y cuidado con Drácula  jajajaja riéndose a carcajada….
– Otra broma no Mike? le preguntó Ed…
– No, está vez es verdad. Respondió… asustando aún más a Mia.

 

(Continuará….)

Declaración a ratos

-Si yo no te quisiera, lo sabrías. Ay, madre mía Marcela, si lo sabrías! Así que valorame estos ratos.

Porque hombre que no quiere, no respeta. Aparenta. Pero no te llena. Embellece a tus andares, pero no protege tus espaldas.

-Si tú no me quisieras amado mío, no estarías. Ay, madre mía, qué lejos serías!

Porque no hay mujer que quiera a su costado un trasto. No te encontré en el rastro. Ni te busqué en esquinas. Eres hombre a mi lado, porque soy mujer que te deja estarlo.

-Si yo permanezco aquí, es porque te amo, porque estar con alguien obligado es lo mismo que vivir soñando eternamente que llegue el día en que me enamores con tus actos.

Enamoran las personas. Que son bellas por sus aspecto, pero lo que es bello es lo de dentro.

Eso es lo que veo en tu mirada, mi Marcela del alma.

-Eso es lo que creo que ves en mi persona. Una belleza escondida tras otra, descarado.

-Bajo el mismo manto. Frente al mismo infierno te comería a besos, Marcela. Es lo que yo siento.

Y no tengo miedo a morir en el intento de convencerte cada día que te quiero.




-Si tú no me quisieras, amor mío, no estarías. No seríamos. No cabría otro intento. Ni tu eres mío, vida mía. Ni yo lo seré en la vida.

Ven y siéntate a mi lado y repite que me amas. Ese modo tuyo de cantarlo. Que me encanta. Después de tantos años, aun me gusta escucharlo.

-Te amo, Marcela. Aunque no lo creas. Y ni tu eres mía, ni yo lo seré en la vida, pero si tú mueres, yo detrás tuyo muero. Y eso no lo verás. Pero te juro ahora mismo. Que eso es tan cierto como los años que te llevo amando. Te lo digo cantando, rezando o como me pidas escucharlo.

-No es necesario. Permanece sin más. Rózame de vez en cuanto. Estate atento a mis actos. Si caigo, no dejes que me haga daño. Cae tu conmigo, para que yo caiga en blando. A mi edad ya no me llenan los halagos, me llenan los actos, siempre serás mi eterno enamorado….. sigamos recordando, el primer beso, nuestro primer abrazo, que eso siempre queda. seguir recordando.

By Miriam Giménez Porcel.

 

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