Su luz muestra la senda  de sus ojos que contemplan observaciones entre las estelas de cometas, allá en el cielo.

Entre esas estrellas se vislumbra su nombre, nombre que en susurros me grita al oído con su voz en sueño vívido:

«La luz no hace el camino».

El susto llega al momento, no consigo abrir los ojos después del fatídico golpe.

Un árbol caído, como un ángel negro algo me revela:

¿Habla conmigo la luna?

Es un universo paralelo cuenta la leyenda ldel cazador, donde no se adjunta información y busca Caronte llevarse al endémico embaucador.

Camina con Baco de al lado y que sin monedas te deje y caliente te abreve.

Así al barquero la vida no debas y con gusto, de la orilla te aleje.

Una vez, la oscuridad te enseñó las puertas de la vida en el saber imberbe de los alas caídas.

Dentro del espejo del noctámbulo siempre habita un olvido, un ángel negro oscurecido por el llanto aciago Tristán, esperando a que el reflejo traspase su fino cristal.

 

Gustavo García Pradillo

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