Estoy despertando

de madrugadas de niebla

vuelven turbias las miradas

quienes arquean las cejas.

Y le susurro al viento

sentado en cualquier acera

esperando el bofetón

que con sus alas me presta.

Le canto alegre

que mi tiempo vuelve

y los sueños no agreden

que la vida va y viene.

Y no duele.

Me están despertando

la guardia civil sostiene

mi brazo ante la puerta

de una casa que creía,

juraría era mía.

Y volver al cabildo

a jurar por lo bajito

que nunca falten vinos

ni abrazos de cariños

que me encuentro de bajón

pero enseguida me desquito.

Tranquilo, tranquilo

que la turbulencia se aleja

no te desesperes,

la pesadilla se acaba

cuando sale el sol

después de cada madrugada

nunca desesperes

nunca más te van a faltar

todos esos demonios

que contigo siempre van.

Y siempre sale

todavía siempre sale

cada madrugada

a devolver la luz del sol.

Gustavo García Pradillo