POEMAS,  POESÍA

Con calma, para siempre

Con calma, como el cielo al cesar la tormenta

En medio de calmas respiraciones miro al horizonte

y me convenzo de que así, es como debe de ser

atados tu destino y el mío por el resto del tiempo

 

Amarrado el aliento de nuestros corazones

hasta que se apague la última estrella

hasta que la luna se pierda para siempre

muriendo envidiosa de nuestro irremediable amor

 

De frente al sol que entibia de esperanza mi faz

extiendo delicadamente mis temerosas manos

y me encuentro con tu piel, mientras tiembla

dejándose empapar por el sopor se los vapores que emana mi alma

 

Sumidos, ahora, sin poder distinguir entre lo real y lo fantástico

Te elevas al firmamento sobre el fin de la cordura

que fugaz desaparece ante el toque sensual de mi piel sobre tu ser

ante el efecto embustero que te bebes a besar el borde carmín de mis labios

 

Con calma, suspiro recordando los primeros momentos

en que atrevido te acercaste a tomar la suavidad de mi tez entre tus dedos

en que como descarado ladrón invadiste mi espacio sagrado

y abandoné el recato absurdo que vivía dentro de mí

 

¡Ay de ti!  ¡Ay de mí!

Que después de amarnos hasta la última estrella

Quedamos condenados a amarnos hasta la eternidad

a arder sin remedio cuando nos transformamos en un solo ser

sin inhibiciones ni esperas

 

¡Ay de ti! ¡Ay de mí!

Que somos el fuego que arde por siempre

elevando su efecto a todos los confines

llenando de su fragor hasta lo más eterno de nuestra unión

en la fogata del sortilegio elevado para unirnos sin final

 

Con calma observo el firmamento

que trae en sus aires la pasión de la que ni el tiempo

ni la distancia, ni la cordura, ni la misma muerte

podrá jamás consumir.

 

 

 

 

 

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