Censura, censura en una imagen, censura en las palabras, censura en el diálogo entre el cuerpo y el alma. Censura del cuerpo en su desnudez retratado, censura y prohibiciones que reprimen el arte y coartan libertades. ¿Dónde queda la libertad de expresión tantas veces reivindicada? ¿Qué hay de censurable en los cuerpos desnudos? Somos obras de arte y como tal debe manifestarse.

Plasmar en un lienzo la imagen de una mujer a su hijo amamantado ¿dónde está el delito? ¿en el mismo cuerpo o en las mentes de retorcidos pensamientos a quienes también amamantaron los pechos de una madre? La belleza del desnudo se ha visto reflejada en el arte desde tiempos ancestros, en el Renacimiento floreció el amor por lo natural, ¿hay algo más natural que el cuerpo de una mujer o un hombre al desnudo mostrando el reflejo del Ser que vive dentro?

Censurar por censurar, amordazar la inspiración, inhibir las palabras, cortar las manos del artista. Enmudecer, reprimir la creatividad y no dejar espacio a la expresión de la mente, del cuerpo, del espíritu y del alma es entrar en épocas de terror en que la represión sigue vigente en sociedades que se supone avanzadas, camufladas se esconden bajo apariencia de falsos avances donde las libertades están totalmente controladas y en las que las redes sociales se tornan jueces inquisidores y en su manos sostienen la vara con la que miden qué se puede y qué no se puede compartir y publicar en el mundo de las redes virtuales.

 

@Marina Collado