Entre malezas

¿Quien se esconde tras esa mirada traviesa?
Pregúntate si estas viviendo o si, en realidad, te dejas.
¿Quién pretende seguir en su clandestinidad más soberbia?
Aun oculto, entre malezas, existe un hueco.
Abre la puerta. Inspecciona. Vive. Siente y sueña.
Y después ocúltate de nuevo, si lo deseas.
Reflexiona.
Pero nunca tengas la sensación de que no has existido.

Porque cuando el final llega, las lágrimas que caen, siempre, siempre son de impotencia.
By Míriam Giménez Porcel.

Sabemos lo que somos, pero no lo que podemos llegar a ser.
Busca entre mis letras. Así soy yo.

Vuelvo la mirada hacia atrás

 

 

 

 

 

 

 

Vuelvo la mirada hacia atrás repasando los pasos en tan corto espacio de tiempo andados y siento vértigo, mi estómago se encoge, da un vuelco, mi cabeza gira alrededor de mi cuerpo sin control entrando en una espiral de súbito mareo.

Vuelvo la mirada hacia atrás y siento sobre mi cuerpo el peso real del cansancio que arrastrando llevo durante tanto tiempo sin ser consciente, perdida la noción total del tiempo, en medio de una nube de plomo que comprime mi cabeza. Es el momento de parar la noria y de detener el vertiginoso volteo, sabotear la maquinaria que ponga freno al recorrido frenético, encontrar de nuevo el lugar en el que reposar del agotamiento del estresante periplo.

En círculos deambulando sin memoria exacta del principio, como en el ojo del huracán me veo envuelta en una tormenta infinita sin atisbar la parada de destino en ninguna parte del camino, sin poder contener el fuerte viento que sobre mi misma gira y gira. Todo empieza y todo acaba, todo tiene un principio y un final, nada permanece eternamente a nuestro lado, todo es perecedero, ni lo bueno vivido ni los peores momentos a los que la vida me enfrenta.

Como en un viaje de trayecto indeciso, no se ve el final de la carretera, el camino desaparece a lo lejos de mi vista, cuando creo haber llegado al destino, nuevamente el terreno gana en extensión sin encontrar el lugar adecuado en el que depositar las maletas. Cada partida requiere aligerar bártulos, una carga cada vez más liviana, pues en el camino he aprendido a ser práctica y no llevar más carga de la necesaria.

Al final del día el círculo se va estrechando, al final del camino ya no queda más sendero, abro los ojos y miro con atención lo que delante me muestra el paisaje, me encuentro en el lugar de origen, un punto del que no tuve consciencia al partir que en nostalgia estallaría, punto de vuelta al que me dirige el destino, punto de retorno, salida del laberinto y comienzo de un nuevo ciclo.

El agotamiento es mucho, la experiencia todo un aprendizaje, hallazgos sorprendentes que permanecían ocultos. Resolviendo inseguridades y afianzando capacidades, avanzando en la confianza de alcanzar el objetivo, vencer a los temibles demonios será el logro al final del camino.

 

 

Imagen de la red

Me gusta todo lo relacionado con el arte, la cultura, literatura sin ser experta . Me encanta leer y escribir y estoy en este mundo de las letras de forma accidental.

REMEMORANDO MIS LETRAS

“Desempolvando mis letras pasadas, comprendí el pedido a mí misma de compasión y de proteger lo que es tan propio como la carne, como los latidos o el aliento. Embellecer los colores que pintan mi esencia, sabiéndome en pausa de toda musicalidad. En este tiempo que oigo mis voces acalladas en el anhelo de resurgir, de reclamarme una vez más regresar a ese lugar de luz donde cantar arrullando mi voz y mi guitarra, acariciando mi esencia.”


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A continuación comparto este poema, las letras que me han vuelto a susurrar al oído causando, esta reflexión en prosa poética:

“MI CANTO”

Ayer cantó mi guitarra,
con arpegios dulces de principiante
y rasgueos tímidos
en DO y en RE,
como pájaro pichón
que se larga al vuelo libre.
*
Ayer cantó alegre
con sus cuerdas pacientes
entre la torpeza habitual
de mi inexperiencia
repartida en las manos.
*
Ayer soñó con melodías
mi compañera de madera,
las mismas que yo he soñado;
ayer soñó su canto junto al mío
en una comunión
entre su alma de árbol
y la mía de miel.
*
Ayer la música tocó mi esencia
peinando mi aura,
entre sonidos de ensueño
brotados de las fibras
del alma mía.
*
Hoy esas canciones
permanecen en reposo
aguardando su momento
para relucir el arte
que se esconde misterioso
floreciendo en calma.
*
Hoy mi voz repasa esas melodías
con las que bailo
repleta de los colores
que me pintan la alegría
y la emoción.
*
Hoy mi interior comulga
con todas esas letras
que el papel requiere,
vistiendo el blanco
con suaves vibraciones
que incendian de luz
la palabra por decir,
la voz por hablar.

 

Soy argentina, apasionada de las letras desde la infancia aunque me reencontré con ellas hace unos años gracias a un gran cambio de vida que me marcó por completo. Amo la música también y el arte en general. Vivo muy cerca de la naturaleza junto a mi compañero. Llevo editados dos libros, el primero de narrativa; y mi flamante segundo hijo de papel de poesía.

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