En horas bajas

 

 

 

 

 

En horas bajas, no deja de preguntarse de cuántas horas bajas se compone el año ¿cuántas horas bajas contienen los meses, las semanas, cuántas horas bajas hay en un día?

Los pronósticos de  bonanza se detienen, se ahuyentan las sombras de la mente hasta que en cualquier momento, cuando menos se lo espera retornan, martillean con su redoble horadando la mente. En una milésima de segundo hace trizas el sol que hasta hace un instante en su vida lucía. Todo se torna negro, frío a pesar del calor que quema el cuerpo.

¿De cuántos momentos de tristeza se compone la vida? Búsqueda incesante de amaneceres nuevos, piensa por segundos que lo ha conseguido y de nuevo cae la noche sobre el alma que se mantiene completamente sola y vacía.

En horas bajas es cuando se acrecientan los temores, las realidades no existen, están fuera de contexto en los fríos grises. Quiere creer de nuevo, quiere acabar con todo el desconsuelo, quiere navegar y zarpar en su nuevo velero pero irrumpe la marea, las tempestades el mar agita, el velero zozobra y el alma agoniza.

Se marcó un instante para sí misma, solo de su posesión, sin tristezas, sin incertidumbres, sin segundos inútiles. Quiso dar un giro de tuerca a su rumbo y se perdió en el océano sin encontrar la brújula.

En horas bajas, ante el espejo exclama, cuánto tardarán en pasar esas horas malditas que hace que el mundo se hunda, que se emplome el cielo y que los minutos no transcurran.

En horas bajas, su alma se agota, cansancio que consume energías en un cuerpo a punto de rendirse impotente por no vencer los malditos días de espesa niebla, sucumbiendo a la tenebrosidad en los días, meses, años, con sus eternas horas bajas, con la desazón y el desasosiego que en el ser dejan su huella. 

Se detiene un momento, una vez más a contemplar el azul que le regala el Universo, es un consuelo, a sí misma se dice, hoy, a pesar de mis horas bajas luce la esperanza en el cielo, todo pasa y nada se eterniza, la luz se apagará con la noche y mañana nacerá un nuevo día. 

 

 

 

 

Imagen de la red 

 

 

MI INVIERNO

Se instala el frío de julio
y la sensación de desazón
se hace más nítida

El invierno se posó en mis hombros
y el viento pesa sobre la espalda

Hoy quiero despejar los sinsabores
y recobrar el dulce sabor 
de los sueños (hoy) estancados

Ayer quise soñar 
y fui poesía de verano 

Hoy soy anhelo en silencio 
mas mi poesía no se aquieta

Ayer construí mi hogar de ensueños 
para materializarlos hoy;
a personificarlos voy

Andando despacio y con el viento a cuestas
pero caminando al fin

Hoy los sueños me piden que aguarde,
que luche por alcanzarlos
aún en la niebla 

Hoy me salió el sol 
e iluminó mis latidos
volviéndolos calurosos

La niebla se ha ido,
el viento pesa
pero despeja la vista

Y el horizonte se llena otra vez de colores

 

Resaca en la piel

 

 

 

 

 

 

 

Resaca siente mi piel por el recuerdo que produce el contacto de tu piel sobre mi cuerpo. Piel con piel, abrazados y fundidos como un solo ser, desnudos los cuerpos, desinhibidos de prejuicios y falsedades, libres de ataduras moralizantes, dejando libre el vuelo a los deseos que fluyen con el pensamiento al recordarte.

Rompiendo diques, demoliendo muros, arrasando cuerpos que queman y hierven en un mismo fuego y fundidos quedan en un mar de lava. Embriagadora locura es recrearme en el momento que te acercas muy despacio y, sin apenas rozarme, todo mi cuerpo se deshace como si de cera fuera el material del que estuviera modelada. Subyugada al pensarte y  verme en tu mirada reflejada y abrasarme en ella por la encendida pasión que te delata.

  Sin mediar palabras absorbes mi alma, posees mi cuerpo con lujurioso desenfreno. Resaca de placer siente mi piel cuando imagino tu cuerpo en mi cuerpo, tus manos recorriendo cada palmo de mi sinuosa arquitectura.  Se estremece mi alma cuando te acercas y arde con mi cuerpo al mismo tiempo.

Deseo y ternura se entrelazan formando una combinación explosiva que estalla al mezclarse como fuegos de artificio y nos salpica y nos devora y enardecen mis sentidos seducidos por el mágico estallido.

Siente mi piel la resaca del momento, cuando me acaricias con la mirada, cuando me besas con apasionada vehemencia, cuando tus manos sobre mi cuerpo deslizas con codicia y mi piel te reconoce y se eriza al saberse por tu piel reconocida.

 

 

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